Sentipensares » “¡Pepeeeriiina…tooomiiio…!” - Sobre el trabajo infantil y otras reflexiones -Benjamín Malamud

Última actualización: 12/09/2015

¡PEPEEERIIINA…TOOOMIIIO…!

 

        La foto recorre el mundo. Se reitera por todos los medios audio visuales. La foto del niño muerto vende. Los TICS son los primeros en “viralizarla”. El cuerpito de un niño a orillas del mar y a la vista de muchos testigos de otra muerte que, como la inmensa mayoría, podría haberse evitado. Las editoriales del domingo la retoman y se suman las evaluaciones. Alejandro Mareco (1) dice.

         “la foto de este niño sirio es como un puñal en el corazón de nuestro sentido de humanidad. Con su nota

        En el arcón de la amnesia colectiva , Marcelo Taborda (1) cuenta  que  a  fines de julio de 2008, en una playa cercana a Nápoles se ahogan Violeta y Cristina, dos niñas gitanas que ­solían pedir ­limosna en el lugar. Las fotos de las siluetas inertes de las chicas a escasos metros de turistas que seguían disfrutando del sol como si nada hubiera pasado despertaron conciencias no ­sólo en Italia...

           Son contrastes en un mundo con agudas contradicciones. Hace apenas un mes que

        “Un niño palestino de año y medio murió carbonizado en la madrugada de este viernes cuando varios desconocidos, supuestamente colonos, incendiaron su vivienda en la localidad de Duma, al norte de Cisjordania. Sus padres y su hermano de cuatro años resultaron heridos graves al sufrir severas quemaduras en gran parte del cuerpo.

        No era un niño emigrante, estaba en su casa en su país, Palestina, que el nuestro lo ha reconocido como muchos otros del orbe. Unos fanáticos que luego fueron detenidos usaron pretextos religiosos para el crimen cometido. Somos parte de una historia bíblica de 5706 años, donde las guerras, los genocidios y las migraciones nos han impregnado profundamente. No podemos ser cómplices de quienes no solo aplican un apartheid con altos e ignominiosos muros, sino que pretenden más, la aniquilación del “otro”.

-                                                -  ¡ Pepeeeriiina…tooomiiio…!  

-                                               - ¿Cuánto vale el atado de peperina?

        Aquí los niños venden. La precoz vendedora recibe el billete y me da el vuelto. Siempre la veo acompañada por algún hermanito. A veces a la entrada de Disco y ahora en el ACA. Son parte del folklore o del paisaje. Los niños trabajando no se ven.

        En el mes de abril en el barrio porteño de Flores:

        mueren dos niños quemados en el sótano de un taller clandestino. Las víctimas tenían 7 y 10 años; sus padres quedaron internados.

         La noticia pasa al olvido rápidamente.  Han emigrados desde Bolivia. Vinieron en busca de trabajo. Miles de talleres clandestinos son parte de la geografía invisible de la explotación laboral. Las famosas y caras marcas de las ropas que fabrican están libres de toda señal de esa despiadada explotación, dentro de una atrayente cobertura  protectora.

        El gobierno de la CABA había recibido las denuncias de la situación irregular, pero no hizo nada para cambiarla, aunque quienes la administran procuran un gran cambio a nivel nacional.

        Volvamos a la historia de Aylan Kurdi, el niño sirio que se le escapó de las manos a su padre - que a su vez se escapaba de las bombas que sufrían es Siria - cuando en un medio precario navegaba en busca la seguridad de Europa y sufrió la asfixia por inmersión.    “Los niños no tienen branquias”, escribí alguna vez en este semanario.

        El fotógrafo que registra la tragedia, seguramente no se suicidará como ocurrió con Kevin Carter quien ganó el Pulitzer en los ’90 por la espantosa imagen de un buitre acechando a un famélico cuerpecito de Kong Nyong cerca de un basural.

        M. Taborda rescata el dilema ético de quienes fotografiamos crudas realidades y nos comportamos circunstancialmente como “turistas” que vemos el paisaje  donde siempre hubo niños con hambre… como en el caso de la foto en Sudan, o niños trabajando para ayudar a la economía familiar, como parte de una tradición regional.

        “¡Pepeeeriiina…tooomiiio…!” Los niños, el único trabajo que deben hacer es estudiar” decía uno de mis maestros de Pediatría, el Dr. Romis Raiden, quien se ocupaba además de asistir a miles de niños, de educar a estudiantes y médicos jóvenes, a brindarles una mejor estadía en el Hospital de Niños a aquellos que provenían de otras provincias o de países vecinos, los emigrados por razones de salud.

         El niño que trabaja corre riesgo de abandonar la escuela. El niño que trabaja en situación de calle, está expuesto a mayores riesgos socio ambientales y a menos protección de sus familiares.

        No deben ser fotografiados. No se debería fotografiar su vulnerabilidad y las múltiples negligencias que la condicionan y que se deberían corregir. Que puedan jugar como los otros niños de La Falda, es lo que corresponde.

        ¿Por qué se produce esta ola de cientos de miles de emigrados que genera temor y desconcierto en Europa?. Michel Collon, (Je suis o je ne suis pas Charlie?)  lo señala:

          En realidad es Europa ella misma que provoca esos dramas. De manera directa o siendo cómplice de la política internacional de Estados Unidos, en ese dúo arrogante e hipócrita llamado "Occidente".

¿Quién destruyó al estado iraquí, su economía, su ejército, su sistema de salud y de educación para apoderarse del petróleo y proteger a las petromonarquías feudales? El Occidente.  

¿Quién destruyó al estado libio haciendo alianza con la sección libia de al-Qaeda y la mafia de Benghazi, especializada en el tráfico de seres humanos en el Mediterráneo? El Occidente.

¿Quién destruyó al estado afgano, primero en 1979 cuando mandó al terrorista Ben Laden para derrocar al gobierno de izquierda, luego en 2001 invadiendo el país y aliándose con los peores señores de guerra? El Occidente.

 ¿Los líderes europeos no pensaron que la destrucción de antiguas civilizaciones en Asia y África, con estructuras  gubernamentales imperfectas o autoritarias generarían un caos difícil de subsanar?

        Quienes en nuestra región latinoamericana, en los 90 destruyeron las bases de nuestra economía bajo los influjos del neoliberalismo, de las privatizaciones, de la destrucción de la industria nacional, de la precarización del trabajo, ¿no pensaron en las consecuencias sociales que producirían?.

        Los tiempos de reconstrucción son más lentos que el de los de destrucción. Hay niños pobres todavía, no los escondamos, pero según UNICEF, en el 2012 eran una tercera parte que en el 2002. Es mucho lo que se ha hecho y mucho lo que falta que hacer, incluso por aquí.

        Escuchemos con una disposición distinta el cantito infantil, Pepeeeriiina…tooomiiio… y entendamos que nuestras cegueras o sorderas a lo indeseado o a lo acostumbrado no son el mejor camino en busca de un cambio social positivo, con la convicción que los derechos de la niñez, deben llegar a todos nuestros niños, tarea que un Consejo Municipal de la Niñez, Adolescencia y Familia, ayudaría a lograr.  Asimismo, ante el drama del Mediterráneo, receptemos con el corazón y las fronteras abiertas a los emigrantes, como los fueron muchos de nuestros ancestros.

        Benjamín Malamud Lerner

                           Médico Pediatra

La Falda, Córdoba, Argentina

malamudbenja@gmail.com

(1) La Voz 6- 9- 15. (2 ) http://pajarorojo.com.ar/?p=18036

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