Sentipensares » El Cuidado - Tere Fertl

Última actualización: 12/11/2014

Ante la violencia y la tragedia de cada día, a la que nos asomamos incrédulos y buscando casi desesperadamente alguna respuesta, alguna evidencia que nos defina, una explicación que nos alivie y nos de esperanzas... les mando este texto que escribí hace un tiempo, palabras que me salieron en busca de respuestas.. Las comparto con Uds porque siento la urgencia de reflexión. De parar y reflexionar... Yo quiero pensar que otro mundo mejor es posible! Creo absolutamente en nuestra capacidad de gestar otra realidad, otra vida más saludable, más cuidada

Gracias! 

Abrazo!

Tere

Teresa Fertl

Córdoba, Argentina

tere_fertl@yahoo.com.ar

 

 

 

EL CUIDADO

 

 

La carencia de madre, de “maternaje”o de leche de madre,

carencia que nos marca como seres hambrientos de afectos 

y de cuanta cosa nos quieran vender, 

desesperados y urgidos de más y más 

sin lograr saciar nunca ese hambre?...

 Laura Gutman –Crianzas

 

 

 

Asociado a la idea de carencia, de ausencia de madre, de cuidado de madre-padre,  está el no haber aprendido o aprehendido la idea del cuidado-. Si no nos han cuidado no pudimos aprender a cuidar, a cuidarnos… Cuidar: palabra tan simple y a la misma vez tan llena de significado. 

Es lo que no aprendimos y por lo tanto no supimos y no sabemos hacer: cuidar a quien queremos, a los demás, los de al lado, a todo lo que somos y nos rodea, a nuestra gran madre la tierra que nos sostiene y nos nutre... Glifosatos y piretrinas, sojas y más transgénicos, Cuanto para decir de esto!

Pero comienzo desde un cuidado más cercano, de nuestra pequeña cotidianeidad. Por ej. el peatón que pasa al lado nuestro. Es, existe, es cuerpo y talla, no invisible que llevamos por delante sin siquiera pedir disculpas o incluso insultamos por interponerse en nuestro camino. Hablemos del cuidado de las palabras y del modo de dirigirnos a alguien: hablemos dialógicamente, sabiendo escuchar, sabiendo que estamos frente a alguien que nos escucha y al que debemos escuchar. Charla, diálogo, no monólogos histéricos y exabruptos, como vómitos de nuestra propia infelicidad o perturbación… Hablemos del cuidado al usuario del transporte urbano!, usuario que es gente! no ganado ni carga de granos o verduras, es de gente! niños, mujeres embarazadas y ancianos incluidos.. Manejan de tal manera algunas veces que corremos el riesgo de un desprendimiento de retina! decía mi amigo Omar. Cuidado al de la bicicleta, ese que también parece invisible a los ojos de quien maneja. Cuidemos a esos inconscientes en motocicleta! Su inconciencia manejando llenaría más de una página así es que no las nombro. Todas y todos los conocemos, pero de igual manera, cuidémoslos!...Son cuidados urbanos los que estoy enumerando y creo que valen de muestra como ejemplo de nuestro descuido de todos los días…

 

Cada gesto, cada paso, cada acción, cada idea debe contener esa idea de cuidado. Básicamente significaría el saber, el entender, el darnos cuenta, el pensarnos parte de todo lo que nos rodea y a la misma vez nos contiene. Nada de lo que hagamos es indiferente a ese todo, a ese universo al que pertenecemos, llámese lugar de trabajo, escuela, universidad, familia, plaza, vereda…

 

 

Necesitamos y queremos que los demás nos cuiden. No sería lo natural hacer exactamente lo mismo hacia los demás?

En todas las notas y demás escritos que he leído,  existe una idea común, un vector que se repite en todas: Hablan de amor y de justicia. El cuidado conlleva necesariamente ambos conceptos: el de amor y el de justicia. Y hablamos de amor como sentimiento que une, protege, cobija, abraza y nos da paz; y es de esto de lo que hablamos cuando hablamos de cuidado. Es el otro y soy yo, es dar y darnos. Conectarnos con ese sentimiento, mirar todo lo que nos rodea desde esa emoción, eso es cuidar. Tiene que ver necesariamente con ese sentimiento que nos unifica, nos hace iguales, que nos abraza…

Dice Leonardo Boff en su Paradigma del Cuidado:….*

 

*El cuidado es esa condición previa que permite la eclosión de la inteligencia y de la amorosidad. Es el orientador anticipado de todo comportamiento para que sea libre y responsable, en fin, típicamente humano. El cuidado es un gesto amoroso con la realidad, gesto que protege y trae serenidad y paz. Sin cuidado nada de lo que está vivo, sobrevive. El cuidado es la fuerza mayor que se opone a la ley suprema de la entropía, el desgaste natural de todas las cosas hasta su muerte térmica, pues todo lo que cuidamos dura mucho más.

 

No nos cuidaron-no aprendimos a cuidarnos- no aprendimos a cuidar, esa sería la secuencia?… El darnos cuenta de esto nos debe llevar a ocuparnos de nuestro propio cuidado, como primer escalón para revertir esta secuencia heredada? Es posible que esta sea la alternativa, tal vez no la única, pero si la que me aparece como un buen comienzo para lograrlo… Hagan memoria por un momento de alguna situación en la que no se sintieron cuidados o suficientemente cuidados… No les aparece como correlato inmediato otra persona que a su misma ves no sabe cuidarse a si misma?

Generalmente es así como sucede. El que cuida, el que sabe cuidar, sabe cuidarse primero a si mismo. Esa madre, padre, que no nos cuidó lo suficientemente, no fue cuidada-o, y como consecuencia no pudo aprender, primero a cuidarse y luego cuidar a los demás. Somos por lo tanto hijos del descuido?  Mientras escribo me hago estas preguntas. Tal vez y seguramente no podemos generalizarlo. Pero si me atrevo a afirmar que vista nuestra historia, nuestras conductas de descuido, destructivas y con una alta cuota de violencia en todos los órdenes, el no cuidado prima ampliamente entre nosotros, por sobre nuestras conductas amorosas.

Podemos revertir esas conductas en principio heredadas? Podemos empezar a hacer el ejercicio de cuidarnos a nosotros mismos para así aprender a cuidar? Podremos de esta manera romper con esa cadena de descuidos , de no cuidado, heredada? A estas preguntas me respondo sin dudar, que si podemos.

Debemos, en fin, hacernos cargo de nuestra primaria fragilidad , tomarnos en nuestros brazos, aceptarnos en esencia huérfanos de cuidado y desde ese gesto empezar a caminar erguidos como si fuera la primera vez. Creo que si podemos y debemos hacerlo.

Hay un poema de Alejandra Pizarnik que habla de esta orfandad:

 

 

Sin ti

me tomo en mis brazos

y me llevo a la vida

a mendigar fervor

 

Otro poema, de Octavio Paz

 

—¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuándo somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos la vida...
... soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra...
(Piedra de sol).

 

Convoco a estos dos poetas amados para que me ayuden a dar un cierre a esta página. Aprenderemos la tarea de cuidarnos para así poder cuidar a los demás?...

Y podemos concluir, que somos lo que somos con los otros y desde los otros, que nuestra existencia depende de la vida de todos y de todo…

¿Aprenderemos a cuidar esa Vida? Yo quiero profundamente creer que sí.

 

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