Crónicas y Artículos » Educar desde la radio: tarea y desafío, Vicente Martínez

Última actualización: 14/09/2010

 

EDUCAR DESDE LA RADIO: TAREA Y DESAFIO(*)
 
 
Vicente Martínez
Presentación
 
Los organizadores de este evento me han solicitado presentar una ponencia sobre el tema "educar desde la radio; tarea y desafío". Quiero aclararles primero algunas cosas:
 
·        que no soy un radialista
·        que no soy un profesional en ninguna disciplina. Completé mis estudios secundarios en un Seminario menor del norte de Argentina
·        durante 23 años trabajé en proyectos de desarrollo local y educación popular en INCUPO (Instituto de Cultura Popular, de Argentina)
·        integré la Junta Directiva de ALER durante 6 años y actualmente tengo la responsabilidad de la Secretaría Ejecutiva, hace 3 años
 
-      Voy a presentarles unas reflexiones y propuestas, que tienen mucho que ver con mi práctica de educador popular en proyectos de desarrollo local. Y por supuesto voy a incorporar en estas reflexiones el tema de la radio en la educación, a partir especialmente de la experiencia de Aler.
 
-      Para empezar, tomo parte de un texto de Rosa María Torres, escrito a manera de carta dirigida a una persona de nombre Estela, que nos introduce muy bien en el tema. Rosa María es ecuatoriana, pedagoga, lingüista y periodista educativa con amplia experiencia y reconocimiento internacional en el campo de la educación. Fue Directora de la Campaña Nacional de Alfabetización "Mons. Leónidas Proaño" en Ecuador, fue consultora en diversos organismos nacionales e internacionales, trabajó como Asesora educativa de la UNICEF en Nueva York y actualmente es Responsable de Proyectos educativos de la Fundación Kellogg.
 
Cuenta Rosa María: "Hoy es un día histórico y glorioso para esta pequeña
localidad rural de San José y para otras familias y comunidades en esta zona apartada y desértica en el nordeste de la provincia de Mendoza, Argentina.
 
"Hoy se inaugura oficialmente la red de radios que comunicará a doce escuelas-albergue y, a través de ellas, a familias y comunidades sumamente dispersas y distantes.
 
"El proyecto "Las radios de las escuelas del desierto" estará a cargo de los equipos docentes de dichas escuelas, y serán los propios alumnos quienes preparen buena parte de los programas, con noticias de cada lugar, temas de interés escolar y comunitario, música y entretenimiento.
 
"Tres radios ubicadas en puntos equidistantes serán alimentadas diariamente con intercomunicadores ubicados en las escuelas próximas a cada uno.
 
"La escuela "Maestro Pablo Pizzurnó'. escuela anfitriona en la que se ha instaladoel estudio principal, ha organizado el acto, un acto diverso y ameno tanto para la vista como para el oído, cuyos protagonistas son la radio y los alumnos: alumnos convertidos, por obra y gracia de un micrófono, en locutores, periodistas, lectores, payadores, cantantes, músicos, actores, declamadores, contadores de fábulas y chistes, payasos ...
 
"La magia de la radio ha llegado a estas comunidades con medio siglo de retraso, en pleno despegue del siglo XXI, cuando otros están maravillados con la magia de la computadora y navegando por el Internet...
 
"La pobreza y el aislamiento geográfico y cultural de esta zona son
sobrecogedores. Las casas conocidas como "puestos" están muy distantes entre sí (entre 40 y 200 kilómetros), asentadas en su mayoría en tierras fiscales o de terceros. No tienen baterías higiénicas o agua corriente. Las familias viven de la cría de cabras, ovejas y algún ganado vacuno, y de la venta de abonos y pieles. Aquí no llega ni prensa escrita ni televisión, y el único acceso a la información es a través de radios AM.
 
"La llegada de una radio propia, para hablar con voz propia y sobre temas
propios, es como la llegada de la primavera. A la radio se le piden objetivos muy variados y que involucran a todos: niños, jóvenes y adultos, familias, escuelas y comunidades.
 
"Se espera que la radio integre a las escuelas-albergue; permita a padres e hijos mantenerse comunicados durante los días de escuela; ayude a los alumnos a desarrollar su expresión oral y escrita mediante clubes escolares de periodismo y locución; sirva para hacer capacitación docente a distancia; recupere y valorice la cultura local a través de canciones, poemas, leyendas, etc.; mantenga informada a la población sobre la realidad local, provincial, nacional y mundial; contribuya a mejorar la vida de la gente mediante programas en torno a temas de salud, educación familiar, nutrición, tecnología agropecuaria, asuntos legales, etc. y motive a los pobladores en torno a actividades culturales y socioeconómicas tales como bibliotecas, uniones vecinales y cooperativas". Hasta acá la cita de Rosa Maria. Ella nos cuenta de un proyecto que se realiza en una zona concreta, en un contexto determinado.
 
Pero antes de entrar al tema propiamente de la radio y la educación, para ubicar mejor la situación de estos hermanos mendocinos y de los millones de hermanos latinoamericanos que sobreviven hoy en la incomunicación y en la pobreza extrema, voy a tratar de presentarles en breves pincelazos, una interpretación del contexto global en el que nos encontramos en América Latina.
 
La nueva situación social                                        
 
Cuando se habla de la actual situación social, enseguida hablamos de crisis. Y cuando hablamos de crisis generalmente nos referimos a:
-      que las condiciones de vida de un sector importante de nuestra sociedad son deplorables. En estos sectores apenas se puede sobrevivir;
-      que esas condiciones aparecen como imposibles de cambiar, porque no hay alternativas claras;
-      esto hace que se produzcan transformaciones en los estilos de vida de la gente;
-      y efectos negativos en los estados de ánimo (ánimo = ánima = alma): no sentirse bien; "mi corazón está triste" dicen los indígenas argentinos para expresar que no se sienten bien.
 
Lo que la situación actual está afectando, no es sólo a una faceta de la vida, sino a todo el conjunto social. La manera de entender al ser humano, a la sociedad y la vida misma. Podemos decir que lo que pone en crisis la civilización moderna, es la cultura, nuestra cultura.
                  
Hay una pérdida del sentido de la vida, una tremenda desesperanza en cuanto a lo que se espera de la vida (salud, educación, bienestar, empleo...). La vida en el barrio, en la colonia, en la comunidad, relacionados unos con otros, vinculados, apoyándose unos a otros "en las buenas y en las malas", se presenta como un objetivo imposible de realizar, predominando cada vez más la lógica individualista (del sálvese quien pueda).
 
Y esto ¿a qué se debe? A la imposición de un modelo que nos penetra por todos los sentidos, que es como un polvillo invisible que respiramos cada día, es extraño a nuestra cultura y, sin embargo, nos copa, no responde a nuestra experiencia histórica y no obstante lo incorporamos a nuestra cotidianidad: es el neo-liberalismo.
 
En este modelo, el individuo es el centro de la organización social. No la familia a la que siempre hemos definido como la célula básica de la sociedad, sino el individuo. Cada uno debe buscar salvarse. Cada quien se preocupa por sus propios intereses. El individuo de este modelo es un competidor natural, se realiza a través de la competencia.
 
Como dice el dominicano Marco Villaman en el libro "En Sintonía con la Buena Nueva" publicado por Aler "...en esta concepción hay implícito un enaltecimiento del fuerte y un desprecio por el débil. El fuerte, el que vence la competencia, el triunfador, ése es el exitoso y es el ser humano realizado. Y ese éxito se mide fundamentalmente en clave económica y se expresa como capacidad de consumo".
 
"El ser humano producido por la modernidad capitalista -sigue diciendo Villamán- por ser orientado al consumo, es un depredador natural, alienta un productivismo destructor-depredador de la naturaleza. La naturaleza, como recurso natural, es insuficiente para saciar la voracidad consumista".
 
Y concluye citando una frase preciosa de Gandhi: "en la naturaleza hay suficiente para las necesidades de cada hombre, pero no suficiente para la avaricia de cada hombre”.
 
Las consecuencias que trae este modelo para nuestra sociedad, están a la vista: un número cada vez más creciente de pobres en pobreza absoluta, que están cada vez más excluidos de acceder a las condiciones mínimas ya no para una vida digna ... ni siquiera para un sobrevivencia decorosa. Y un número también creciente de "nuevos pobres" a quienes esta nueva situación los pone gravemente al borde de la muerte, porque los pobres al menos han aprendido a vivir en la pobreza, pero las clases medias empobrecidas no están preparadas para esta situación, es para ellas degradante, no la pueden soportar...
 
Ejemplos hay muchos: profesionales trabajando en mercados o como vendedores ambulantes; hombres (de cultura machista) que deben quedarse en la casa mientras sus mujeres trabajan de domésticas; desempleados y desempleadas haciendo largas filas ante la oferta de un empleo en un megamercado, donde contratan algunos por tres meses y luego los despiden para tomar a otros ... etc.
 
Esto nos lleva a una breve consideración sobre el tema del trabajo en el neo liberalismo. Me inspiro en la tesis que desarrolla Viviane Forrester en su libro "El horror económico", que está escrito a partir de la realidad que ella vive en Francia, en el primer mundo, pero que es perfectamente aplicable a la situación de muchos de nuestros países y sobre todo es como un anuncio profético para nosotros.
 
Voy a citar algunos párrafos del libro mencionado:
 
"En este modelo, dice Forrester, para "merecer" el derecho a vivir, hay que demostrar que se es "útil", es decir "rentable", que genere ganancias ... en ese caso es "empleable" (explotable sería hoy de mal gusto).
 
"A nuestros ojos -continúa la cita- el trabajo sigue vinculado con la era industrial... En esa época el capital presentaba garantías evidentes: fábricas sólidas, hitos fáciles de identificar tales como talleres, minas, bancos, edificios... Las fortunas estaban encerradas en las cajas fuertes...
"Se sabía quiénes eran los dirigentes y dónde estaban, quién se beneficiaba con las ganancias. El jefe solía ser un solo hombre más o menos poderoso, más o menos competente, más o menos déspota, más o menos próspero, dueño de la propiedad y poseedor del dinero ... Se trataba de un individuo tangible, de carne y hueso, con nombre y apellido, que tenía herederos y en la mayoría de los casos él mismo lo era. Bastaba la mirada para evaluar la importancia de la empresa, se podían distinguir las configuraciones, incluso las internacionales, separar el comercio de la industria y las finanzas…
 
"Ahora bien, -dice Forrester- de alguna manera han escamoteado ese mundo en que los lugares de la producción se fusionaban con los de la economía, en que el trabajo de gran número de ejecutores era indispensable para los que tomaban las decisiones. Creemos que aún lo recorremos, respiramos en él, lo obedecemos o dominamos, cuando en realidad no funciona más o lo hace "de mentira", como dicen los niños, y bajo el control de fuerzas verdaderas que lo rigen discretamente y administran su naufragio.
 
"El mundo que se instala bajo el signo de la cibernética, la automatización y las tecnologías revolucionarias, y que desde ahora ejerce el poder, parece zafarse, parapetarse en zonas herméticas, casi esotéricas. Y desde luego, no tiene vínculos reales con el "mundo del trabajo" que ha dejado de serle útil... Gobiernan la economía mundializada por encima de las fronteras y los gobiernos. Para ellos, los países son meros municipios.    
 
"¿Por qué esta casta -continúa la cita- habría de ocuparse de las turbas de
inconscientes que insisten maniáticamente en ocupar perímetros concretos,
establecidos, conocidos, donde clavar clavos, atornillar tornillos, operar máquinas, clasificar cosas, hacer cuentas, meterse en todo como las moscas, con circuitos lentos a la medida del cuerpo, esfuerzos evidentes, cronologías y ritmos tan antiguos como las carrozas? ¿Por qué habría de ocuparse de sus vidas, sus hijos, su salud, vivienda, alimentación, remuneraciones, sexo, enfermedades, ocios y derechos?
 
"¿Qué valor pueden tener esos "empleados" costosos, inscritos en el seguro social, inconstantes y pesados, en comparación con esas máquinas sólidas y constantes, manipulables, económicas, despojadas de emociones dudosas?
 
"Una mayoría de seres humanos ha dejado de ser necesaria para el pequeño
número que, por regir la economía, detenta el poder. Según la lógica dominante, multitudes de seres humanos carecen de motivo racional para vivir en este mundo..." -concluye la cita.
 
La tesis que desarrolla Forrester apunta a demostrar que el trabajo constituye el cimiento de la civilización occidental y que los dueños del nuevo poder mundial están reemplazando trabajadores por máquinas, generando así un gran número de desempleados en todo el mundo. Como el trabajo era la fórmula para la distribución de las ganancias, ahora esas ganancias son acaparadas por unos pocos, dueños de riquezas cada vez más escandalosas.
 
Y culmino esta mención a Forrester, citándola nuevamente en una afirmación escalofriante: "¿Con qué ilusión nos hacen seguir administrando crisis al cabo de las cuales se supone que saldríamos de la pesadilla? ¿Cuándo tomaremos conciencia de que no hay una ni muchas crisis sino una mutación, no la de una sociedad, sino la mutación brutal de toda una civilización?
 
"Vivimos una nueva era, pero no logramos visualizarla. No reconocemos, ni
siquiera advertimos, que la era anterior terminó..." (fin de la cita).
 
El dramático planteo de esta novelista y crítica literaria francesa puede llevarnos a una mayor desesperanza porque esos poderes son inaccesibles o por el contrario, puede alentarnos en nuestra lucha por construir una sociedad diferente.
 
Tener - saber - hacer - poder
 
Para orientar una búsqueda en este sentido, voy a plantear un esquema que en otros tiempos me ayudó a realizar mi trabajo y creo sigue hoy teniendo plena vigencia: el del tener, saber, hacer, poder.
 
La situación actual condena a amplios sectores de la sociedad, en primer lugar, a un despojo de bienes y servicios, aun de aquellos que resultan indispensables. Se trata del despojo del TENER (vivienda, salud, educación, alimentación básica, seguridad social...). La negación de las condiciones mínimas atenta contra el derecho fundamental primero y básico: el de la VIDA. Negándose el derecho a vivir, todos los demás derechos no tienen sentido.
 
Junto con el derecho a TENER, a amplios sectores de la sociedad se les niega la posibilidad de SABER. Esto es mucho más evidente en estos tiempos en que se ha producido una revolución del conocimiento. Pero esta negación del saber no está solo representado en la privatización de la educación o en la falta de servicios educativos para determinados sectores. La gran mayoría de nuestra sociedad latinoamericana, sufrimos el desprecio de nuestros valores, de nuestra cultura, de aquello que constituye nuestro saber acumulado. Sufrimos la imposición de esquemas de pensamiento, de categorías y lógicas extrañas a nuestro ethos cultural.
 
Una fundamental negación del saber radica en los impedimentos para que los
diferentes sectores sociales se piensen a sí mismos. El impedimento al pensamiento propio es una negación de la existencia misma.
 
Sin TENER y condicionados en el SABER, se dificulta la posibilidad de desarrollar prácticas propias, se condiciona la posibilidad del HACER, es decir de realizar y profundizar experiencias propias. Se producen divisiones y atomizaciones en nuestra sociedad civil, se quiebran organizaciones, se hace difícil la creación de nuevas formas organizativas. La atomización convertida en experiencia histórica lleva a la resignación, al fatalismo, al individualismo.
 
Sin TENER, condicionados en el SABER, sin posibilidades de HACER, obviamente hay una exclusión del PODER. De esta manera quedamos sin la posibilidad de expresar el proyecto de sociedad que quisiéramos, de experimentarlo históricamente en una práctica concreta y cotidiana y articular la estructura de poder necesaria para profundizarlo.
 
Saber no es poder, pero sin poder no se puede saber. Y como el saber acumulado es lo que permite afirmar los valores de una cultura, es imprescindible que trabajemos para cultivar los valores propios, máxime en esta situación de complejidad creciente.
 
Qué valores buscamos cultivar y defender
 
El proyecto o sociedad que imaginamos para nuestra América Latina, no está predefinido, tiene valores básicos: vida, dignidad, esperanza, igualdad, justicia, fraternidad, respeto a las diferencias, libertad, sentido de trascendencia... pero, como ya está dicho, esto sólo es posible construir en la medida que se piensa, se vive, se profundiza, se construye y se conserva en la memoria colectiva, como un saber acumulado.
 
Lo que hasta ahora parecía evidente, ya no es tal. Por lo menos las propuestas que hasta un determinado momento eran dominantes en la vida diaria de nuestros pueblos, hoy tienen que competir con otras propuestas de valores venidas de otras formas de pensamiento y de vida. Entre otras cosas esto es posible por los nuevos y variados espacios de socialización que existen.
 
Como se sabe, hasta no hace tanto tiempo, estos espacios eran relativamente
reducidos: la familia, la escuela, la Iglesia, el club. Además de ser pocos, no existían en ellos contradicciones muy importantes. Los modelos sociales y los valores propuestos eran en general coincidentes.
 
Hoy en día se ha producido una diversificación de los espacios, entre los que hay que destacar especialmente los medios de comunicación social que penetran fuertemente en la vida privada.
 
Antes estaba más claro: esto se hace, esto no se hace, esto está bien, esto está mal... Pero el neoliberalismo trae consigo una propuesta de valores que considera la adecuada. Y no están en consonancia con nuestros valores y actitudes tradicionales. Ya no está tan claro qué está bien y qué está mal.
 
Se tiene la sensación que los valores tradicionales todavía vigentes, no sirven para la vida real, sino más bien están en contraposición con lo que sucede en la vida real. Por ejemplo en una película argentina llamada "El arreglo", el protagonista se niega a pagar una suma para que, a escondidas, le instalen el agua potable ... todos los demás vecinos, hasta sus hijos, hacen "el arreglo" y tienen agua. El comentario de los jóvenes al salir del cine era, en lenguaje argentino: "que viejo boludo.
 
La tendencia natural es buscar sobrevivir en la vida real y eso conduce a asumir los valores y actitudes que funcionan en ella. Y se produce una crisis de valores. No tiene sentido negar esta realidad, ni evadirla, ni condenar todo de antemano. Hay que disponerse a confrontarla, tomando lo positivo que pueda encontrarse en esta misma situación, para poder avanzar hacia una situación deseable. Y algo de esto puede conseguirse con la educación.
 
Pero qué educación
 
Entendemos la educación como un proceso de cambio de comportamientos,
permanente, integral y de interacción, a través de la cual el individuo recibe y da información y construye conocimientos que le permiten socializarse y participar en la sociedad con una visión crítica y transformadora. Es decir, que el proceso formativo permite al sujeto la apropiación y producción de cultura, lo que le abre espacios de participación en la sociedad.
 
¿Cuál debe ser entonces la finalidad política de la educación?
 
Todo proceso educativo tiene siempre una finalidad y esa finalidad es siempre política; eso no lo podemos ignorar. La finalidad u objetivos políticos de la educación con la que debemos comprometernos, estarán marcados por dos elementos complementarios: la disconformidad con una situación que debe ser cambiada y el proyecto diferente de sociedad que se quiere.
 
En estos tiempos, el papel de la educación será formar a los ciudadanos para descubrir y afirmar su propia identidad, sus conductas, sus normas, los valores de su cultura, y de esa manera pueda disponerse a generar las condiciones que le permitan vivir mejor. Ciertamente, como toda cultura es dinámica, incorporará conductas y valores que le resulten apropiadas para avanzar hacia una mejor situación.
 
Desde el punto de vista de Aler, los destinatarios y protagonistas de esta
educación, son los sectores mayoritarios, que en general seguimos calificando como los más pobres, pero que en realidad son los desposeídos, los excluidos, aquellos a los que no se deja SER.
 
Son quienes viven más radicalmente esta situación objetiva de exclusión. Creemos profundamente que en ellos vive "el continente de la esperanza" y que allí radica la posibilidad cierta de transformaciones profundas.
Recuerdo a un campesino del norte de Argentina, que cuando yo promovía los Centros radiofónicos de alfabetización, me decía "para qué quiero yo aprender a leer y escribir, si igual no voy a salir de la pobreza, mi situación va a seguir siendo la misma ... nosotros necesitamos una educación que nos ayude a organizamos para poder mejorar los cultivos y vender mejor nuestra producción".
 
A mí me permitió entender que la educación que debíamos facilitarle debía
responder a sus intereses y necesidades. E iniciamos un proceso de organización de una pequeña cooperativa, que fue el inicio de un largo proceso educativo, realizado con la participación de los campesinos y que permitió no sólo mejorar sus condiciones de vida, sino que sus dirigentes empezaron a participar en una organización campesina mayor y a proponer nuevas políticas agropecuarias para los campesinos al Gobierno Provincial. En la Cooperativa funcionaría, más adelante, un Centro de Alfabetización.
 
Desde esta perspectiva, lo educativo se entiende como un componente, muy
importante e irreemplazable, al servicio de esos intereses. Pero solamente un componente, un medio, que colabora, junto con otros, a una finalidad que es la que le otorga sentido.
 
Esto es preciso remarcarlo, porque a veces, como el planteo desarrollista de los años 50/60, se imagina que la educación sirve para solucionar cualquier mal, una especie de mágico y absoluto instrumento que soluciona todos los males. No es el único, ni necesariamente el más importante. Debe insertarse en prácticas sociales. Estas prácticas son variadas y se dan en lugares geográficos concretos, en un contexto determinado, en un momento histórico concreto y responde a determinados intereses y necesidades vitales.
 
No es entonces el eje temático el determinante, sino la actividad misma en la que la educación se inserta, con la finalidad de contribuir a mejorar las condiciones de vida de la gente.
 
Los logros en los cambios de las condiciones de vida suelen constituir experiencias muy valiosas y perdurables. Es muy profunda la significación que adquiere conseguir tierras para el asentamiento de viviendas o para la producción, organizar un servicio de salud, crear pequeñas empresas que utilicen mucha mano de obra, organizar un taller de costura, o un comedor comunitario...
 
Pedagógicamente, cada paso del proceso es educativo y debe constituir un eslabón de afirmación de la participación, del protagonismo, de la apropiación de nuevos saberes y de la tecnología adecuada.
 
(A propósito de la tecnología, lo menciono sólo al pasar, es importante que tengamos claro que no es neutra -como a veces se nos quiere hacer creer-, también responde a intereses culturales y con ella incorporamos valores ... es preciso que cuando incorporamos tecnología, no compremos paquetes cerrados... tenemos que asegurarnos que junto con la tecnología nos transfieran el conocimiento, de lo contrario corremos el riesgo de comprar cosas que no sirven a nuestros fines o en el mejor de los casos, tendremos que seguir pagando altos costos de soporte técnico).
 
Volviendo a las experiencias mencionadas, en ellas están la base para la generación de propuestas nuevas en nuestros países, que respondan a nuestra realidad, a las posibilidades y límites de nuestros pueblos. Habrá que avanzar también en la apropiación de nuevos conocimientos y nuevas tecnologías que contribuyan a mejorar los emprendimientos (con la salvedad de la capacidad de control sobre las nuevas tecnologías).
 
Frente a la situación que vivimos y sobre todo frente al futuro de nuestros pueblos, cada vez más incierto y sin perspectivas alentadoras, es urgente que teóricos, investigadores, estudiosos... superen la crisis de intelectualidad en la que están sumergidos y aporten los elementos para la educación que se requiere.
 
Pienso que un desafío urgente que tienen que enfrentar es reconocer que en nuestros pueblos hay miles de experiencias educativas, que están apuntando hacia un modelo distinto, muchas veces urgidos por la sobrevivencia o en otros casos convencidos que es el camino apropiado para superar la situación de muerte en la que se encuentran.
 
Me refiero a las miles de pequeñas cooperativas; empresas comunitarias; planes de vivienda por ayuda mutua; guarderías infantiles; comedores populares; pequeñas industrias... experiencias que en general se basan en la solidaridad de sus miembros; en el trato igualitario entre hombres y mujeres; sin niños trabajadores o trabajando en condiciones dignas; donde se respeta el medio ambiente; se distribuyen las utilidades más equitativamente ...
 
Pienso que los investigadores y estudiosos debieran descubrir en estas prácticas las ideas de nueva sociedad que vive en ellas, sistematizarlas y socializarlas para que puedan fortalecerse y sobre esas bases plantear alternativas de mayor alcance que, respondiendo a la realidad y a los intereses de nuestros pueblos, permita que la gente, toda la gente, tenga posibilidades de "vida en abundancia".
 
Ciertamente es utópico, porque es algo que todavía no es, pero que ya comienza a ser. Cuando analizo las experiencias que se están desarrollando en todos nuestros pueblos entre los sectores populares, veo que los que estaban ciegos empiezan a ver, los sordos empiezan a oír y que allí se está construyendo el Reino de Dios.
 
 
 
Cuál es el papel de la radio en este tipo de educación
 
Muchas veces se ha dicho que gracias a la educación a distancia se ha democratizado la educación, porque llega a los sectores más alejados, a quienes no tuvieron posibilidades de acceder a ella. Pero no es el ingreso de más estudiantes al sistema lo que la democratiza, sino la posibilidad que da a las personas de desarrollar sus capacidades, poder conocer críticamente la realidad que vive y crecer en capacidad para transformarla según sus intereses y los de su medio.
 
Si estamos de acuerdo con esta idea, no podemos imaginar que una radio se convierta en radio educativa sólo cuando transmite programas que considera educativos, sino que toda la programación de la radio, teniendo clara su intencionalidad, debe ser educativa. Y de esta manera estará contribuyendo a una verdadera democratización de la educación y de la sociedad.
 
Si consideramos lo participativo como la aplicación del concepto político de democracia al campo de la comunicación, si una radio quiere ser educadora, debe ser participativa.
 
La participación en la radio se debe caracterizar por:
 
üDar la palabra al pueblo porque la palabra es poder. Hoy más que nunca
porque sólo lo que se comunica existe. La participación da poder y este poder permite actuar sobre la realidad para transformarla.
üEstar abierta a todos los sectores, sin distinción ni discriminación. La radio participativa será punto de encuentro, de diálogo. No construiremos una sociedad eliminando al otro sino dialogando con él. Es decir, que estimule el razonamiento, el análisis, la polémica, la argumentación, el debate, como mecanismos de aprendizaje.
üUna comunicación horizontal, que parte y se nutre de la vida misma, tiene en cuenta a la persona en su integridad, es decir, sus necesidades, sus gustos, sus afectos e intereses. Se debe tener en cuenta al oyente en todo el proceso comunicativo: en la planificación, en la producción, en la evaluación de la radio.
üUna participación educativa, que permita avanzar en la formación de un saber y un hacer orientado a acumular conocimientos y fuerzas necesarias para una real participación dentro de la sociedad, es decir, para el pleno ejercicio de la ciudadanía.
üEsta participación será útil y verdaderamente educativa en la medida que en la radio se la planifique y se establezcan objetivos educativos claros.
üUna producción creativa de espacios y formas participativas. No alcanza con ofrecer el micrófono para que el oyente hable, Hay que producir programas creativos y entretenidos, que promuevan una participación de calidad y que contribuya a la formación de nuevos saberes.
 
 
¿Y la educación formal a distancia?
 
La educación de las personas pasa por una formación básica y existiendo grandes grupos humanos que no tienen siquiera esta formación, es importante implementar procesos de "educación formal", desde alfabetización, educación general básica hasta formación técnica, profesional, etc.
 
La utilización complementaria de tres componentes: el programa radial, la orientación presencial de educadores y materiales impresos apropiados, siguen siendo instrumentos válidos.
 
Sin embargo, algunas contradicciones importantes se presentan en el sistema de educación formal tal cual se lo implementa, ya que por un lado planteamos la opción de protagonismo de los oyentes y en general se entregan contenidos "cerrados". Planteamos la idea de educar para un hombre nuevo, a partir de sus intereses y necesidades, y en los programas formales se utilizan mensajes dirigidos "desde la radio" al estudiante.
 
Hay prácticas en la educación formal, en que los estudiantes deben repetir lo que la radio les indica. Con ello se estarían reforzando actitudes y valores que no colaboran a la formación de personas críticas y creativas.
 
No obstante, los resultados obtenidos en algunos países, muestran avances en cuanto a búsqueda de adaptación de la propuesta educativa a condiciones particulares. Se trata de otro tipo de producción radiofónica, con los contenidos de la clase, pero tomando datos concretos de experiencias que se realizan entre los participantes de las clases.
 
Esto ciertamente es mucho más difícil y complejo, pero facilita, por un lado la transferencia de conocimientos del educador hacia el educando y por otro, la socialización de las propias prácticas de quienes participan de las clases.
 
 
Radio local y poder local
 
Voy a referirme finalmente a dos elementos nuevos, sumamente interesantes, que cobran especial significación en estos tiempos de crisis y de búsquedas: la radio local y el poder local.
 
En forma simple podemos decir que lo local es un territorio relativamente pequeño y un espacio cultural: allí se habita, se trabaja, se recrea, se negocia, se pelea, se ama, se celebra... Allí hay intereses, necesidades, proyectos, objetivos y valores comunes. Y acá es donde cobra especial importancia la radio local: para incluir a los excluidos.
 
Cuando ya parecía que la televisión, el vídeo y la computadora iban a desplazar a la radio, renace como un medio muy poderoso de información, comunicación y educación, especialmente para estos sectores.
 
Cuando en cualquiera de nuestros pueblos podemos enterarnos de lo que pasa en Estados Unidos, en Europa o en El Congo (lo que dice o interpreta la CNN de lo que pasa en esos lugares), muchas veces no se sabe lo que pasa en el pueblo mismo. Ciertamente se nos informa de asesinatos, violaciones, asaltos, accidentes, pero lo que sucede, en función de comprender la realidad e interpretarla a partir de los propios intereses; la difusión de experiencias propias; las actitudes solidarias de la gente del lugar; la sabiduría acumulada de sus ancianos... eso no es de interés de los grandes medios, no responde al modelo, no "vende"... entonces no existe!
 
La radio local encontró allí su segmento, viene ocupando ese lugar. Puede incluir a los excluidos. Por eso la gente la siente suya, se siente interpretada, allí su voz es difundida, es escuchada y valorada. Esta radio está siendo educadora desde la propia realidad de la gente de su zona de influencia; acompaña sus procesos; es crítica del modelo dominante, porque se identifica con la realidad en la que vive; está en las movilizaciones, en el mercado, en la alcaldía; está al servicio de la gente y de sus proyectos.
 
Esta realidad no es nueva ya que las radios populares, la mayoría impulsadas
desde la Iglesia cristiana, vienen cumpliendo ese rol desde hace muchos años. Pero lo novedoso es que ahora se han multiplicado por miles, con el nombre de populares, comunitarias, educativas, alternativas... no importa el nombre.
 
Y se constituyen en redes, lo que les permite hacer llegar sus mensajes hasta los centros donde se toman las decisiones. Desde las más antiguas como ERBOL en Bolivia, CNR en Perú, FGER en Guatemala, hasta las más nuevas como CORAPE en Ecuador, UDECA en Dominicana, ARCA en Colombia (donde también hay una organización nacional que se llama RECORRA), ARPAS en El Salvador, FARCO en Argentina, ABRAÇO en Brasil, una Asociación Paraguaya, otra en Uruguay, una más en Haití…
 
Lo llamativo, aunque no extraño, es que muchas de estas emisoras, en la mayoría de nuestros países, están siendo perseguidas con toda clase de argumentos. Me aprovecho de esta oportunidad para plantear formalmente al DECOS y al CELAM, tomar partido públicamente en defensa de estas radios; asumir un papel protagónico para que nuevas legislaciones les den cabida. Defenderlas porque valen la pena, pero también porque son instrumentos muy poderosos para la tarea evangelizadora, desde cada realidad particular.
 
Y finalmente, sólo voy a enunciar el tema del poder local, con la esperanza que pueda ser considerado en las comisiones.
 
No voy a dar una definición de poder, sólo un enunciado breve: el poder no es ni bueno ni malo, depende de cómo lo instrumentan quienes lo poseen. No es algo que se regala o se adquiere de por sí, hay que merecerlo o conquistarlo. Donde hay poder, hay posibilidades de decir y también de resistir. Quienes tienen poder, pueden establecer leyes y normas…
 
Entonces, si en nuestros pueblos y municipios, en ciudades y departamentos hay experiencias de vida que vale la pena rescatar, hay experiencias de desarrollo local que tienen real incidencia en la población, que permiten mejorar las condiciones de vida de su gente, entonces vale la pena trabajar para llegar a tener allí espacios de poder que permitan facilitar procesos de apropiación de esas experiencias y encaminarlas hacia la construcción de una comunidad diferente.
 
La radio local en este contexto, está llamada a ser fundamentalmente educadora ya que puede contribuir a que esas experiencias se profundicen y se multipliquen; a transmitir otras experiencias de lugares remotos; a que los protagonistas avancen en la comprensión de su propio ser y en la afirmación de sus valores.
 
 
Conclusión
 
La crisis inédita que nos sacude, nos plantea desafíos complejos pero al menos atrayentes: buscar juntos respuestas a las necesidades cotidianas, colaborar para que se gesten desde esas necesidades los hombres y las mujeres constructores de esa sociedad nueva, de la civilización de! amor... La Iglesia católica, como predicadora y animadora de la construcción del Reino de Dios entre nosotros, no puede quedar al margen.
 
 
(*)
Ponencia presentada por Vicente Martínez siendo  Secretario Ejecutivo ALER, en DECOS • SERTAL – scc, 15 al 19 de Junio de 1998,
 
 

 

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