Crónicas de Eventos » XVI LAICRIMPO Salud, Santa Fé

Última actualización: 18/06/2009

XVIº LAICRIMPO SALUD, EL ENCUENTRO DE SALUD POPULAR

El tiempo planetario nos regaló el viernes 3, sábado 4 y domingo 5 de noviembre de este 2006,  para que disfrutáramos el 16º Encuentro Laicrimpo, al cual podemos llamar con profunda convicción “el” Encuentro de Salud Popular.
 
Participo de los “Laicrimpos” desde el segundo de ellos allá en Avellaneda (Santa Fe) en 1991, y una vez más siento que es bueno resaltar lo que percibo como una característica esencial del Laicrimpo: ¡un movimiento vivo! 
 
No tiene características de institución alguna. Jamás se ha pedido financiación para realizar un Encuentro. Tampoco se ha constituido una “comisión formal estable” para convocar y organizar ya que todo corre por cuenta del grupo de compañeras y compañeros del lugar en donde el año anterior se decidió realizar el evento. Esto hace que quienes concurrimos lo hacemos llevados por una fuerza interior, una fuerza que expresa el deseo de encontrarNOS y compartirNOS en libertad, sin metas ni normas ni condicionamientos.
 
En este 2006 fue Monte Vera, Provincia de Santa Fe, en las generosas instalaciones de los “Sin Techo”, el escenario donde disfrutamos el encuentro con compañeras y compañeros de varias provincias y de Uruguay y Paraguay junto con el verde del predio, el Sol, la lluvia, la Luna creciente hasta llegar a la plenitud el mismo domingo, los calores y  las frescas brisas con que fuimos regalados en esos días.
 
El equipo local nos dio la bienvenida con la ceremonia del agua, dándonos un vaso de agua fresca contenida en tinajas de barro, tal cual estaba depositada en las mesas en donde compartíamos excelentes, variados y saludables alimentos.
 
Cada participante fue invitado a llevar su plato y cubiertos evitando el uso de los contaminantes plásticos descartables. El hecho de lavar cada persona su plato, vasos y cubiertos hizo que nadie tuviera que encargarse de esta tarea. Toda una lección de cuidado del ambiente, de respeto y solidaridad.
 
Se vivió cada instante con intensidad: las presentaciones en plenario con diversos temas vitales, talleres con múltiples temáticas como así también los instantes de reflexión.
 
Al recorrer la historia del Laicrimpo, se generó una especial emoción al constatar que al mencionar a cada uno de los 15 eventos anteriores, estaban presentes compañeras y compañeros que habían participado en ellos.
 
Más allá de los saberes y haceres compartidos, lo que hemos dejado y llevado cada una y cada uno, destaco lo que para mí es y ha sido siempre la esencia de los laicrimpos: el encuentro entre personas.
 
 “Encuentros de verdad” ya que nos volvemos a encontrar con compañeras y compañeros y a conocernos con otras y fusionándonos en un tan gigante como cálido abrazarNOS!!
 
Es maravilloso cuando una y otro recibimos expresiones de quienes han participado en este Laicrimpo por vez primera como de quienes ya han asistido a otros, que el serestar en este evento…cambia….transforma la vida personal.
Y lo más sublime lo que cada uno siente en sus paisajes interiores.
 
Quiero destacar la presencia de niñas, niños y chicas y chicos muy jóvenes que participaron en todo el encuentro: talleres, charlas en plenario, bailes… En mi persona este protagonismo juvenil provoca luminosos destellos de esperanzadoras luces.
 
Fue muy linda la presencia de personas del lugar en este Laicrimpo, tal como el grupo de niñas y niños de la colectividad boliviana regalándonos sus músicas y sus danzas.
 
Deja en mi ser una fuerte ejemplo la delegación uruguaya, con sus remeras con el energético color naranja y el logo de la Red Informal de Biosalud, una red que está viva.
 
Esta vida de la Red se evidenció durante todo el evento. En el fogón al compartir danzas y canciones charrúas que nos conmocionaron intensamente. 
También en la mañana del domingo, en la reflexión final evaluativa, nos dieron  una bella amorosa lección de lo que es mirar la realidad resaltado lo esencial, los regalos de la Vida que nos da cada instante y no “quedarnos con la manchita que vemos en el piso” y así perdemos todo el vivenciar.
 
El sábado a la noche tuvimos también la ceremonia de compartir el fuego abrazándonos de manera tal que lo sentí como un abrazo de los pueblos amando la Vida.
 
Con un nuevo luminoso “hasta la Victoria de la Vida Siempre!”, va mi fraterno y alegrémico abrazo!
Julio

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