Poemas » Un Ángel, Sandra Isabel Payán

Última actualización: 17/09/2011

 

Un Ángel
 
Llegó caminando despacito, con ropa suelta de color gris,
dibujando letras sobre tela, con hilos de colores.
Su rostro sereno y su sonrisa abierta y clara;
su cuerpo presente y suave, apenas dejaba ver su dolor;
su cabeza sin cabello, descubría el resplandor que ella irradiaba.
 
El día que hizo el Milagro, llegó sentada en una silla de ruedas,
con más silencios y con más dolor que otros días.
 
Sucedió en el área de radioterapia de una clínica.
Lo precedió un llanto desesperanzado de mi mamá y nuestra angustia de hijos.
Sentimos que necesitábamos ayuda de alguien, “como de un psicólogo”.
 Alguien que nos ayudara a soportar las desesperaciones de esos momentos.
 
“Lo vamos a buscar”, dijimos.
 
El ángel ya estaba en el cuarto de la terapia
cuando llamaron a mi mamá para que pasara al mismo lugar.
Unos minutos después, sorpresivamente se cortó la luz durante unos segundos.
Una enfermera avisó a quienes estábamos en la sala de espera,
que los procedimientos se retrasarían media hora.
 
Esperamos.
 
Casi una hora después de haber entrado a la terapia,
mi mamá salió radiante y sin lágrimas.
¡Volvieron los ánimos, volvió el agradecimiento por vivir!
 
El ángel hizo el Milagro.
Le habló a mi mamá de su dolor y de su fe, le mostró sus heridas y sus glorias,
le habló de otros ángeles, le recordó que ella también lo era.
 
Sus manos dibujaron letras de colores en el cuerpo de mi mamá
y en los nuestros.
Las letras formaron palabras que luego pudimos leer:
 
Somos ángeles los unos de los otros,
nuestros días están hechos de milagros,
necesitamos volverlos a ver.
 
Y para que la precariedad de la razón no entorpeciera el momento,
el ángel también le contó a mi mamá, que ella era psicóloga.
 
Sandra Isabel, 10 de septiembre de 2011

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