Diversidad entre las Personas » Testimonio del Abuelo-Presentación del Libro El Silencio que Grita, Cuenca, 7/10/13

Última actualización: 13/10/2013

 

 

TESTIMONIO DEL ABUELO

 

Julio Monsalvo

 

 

          Siento que soy un abuelo muy afortunado, muy mimado por la Vida.  Matías Cepeda es mi nieto y es también un entrañable amigo.

Llega Matías al hogar de mi hija Liliana y su esposo Ramón, y todo es alegría.

Poco a poco vamos tomando consciencia que es diferente.

Estaba en Cuba en diciembre de 1995 cuando me dicen que Matías tuvo más de 80 convulsiones en un solo día. La medicina diagnostica  “parálisis cerebral”. Por ese entonces Matías tiene 8 meses.

Se apodera la angustia en mi ser y en toda la familia.

Pasa el tiempo. Admiro a los papás que siempre atentos procurando el bienestar de Matías,  no cesan de realizar consultas y buscar alternativas.

Llega su hermano Cristian a quien también admiro por su manera de cuidar, respetar y relacionarse con su hermanito.

Matías crece y durante todo ese tiempo tengo la imagen de un niño alto, con su rostro iluminado por sus ojos grandes  y vivaces, y por su sonrisa siempre presente.

          Un día de octubre de 2007, Liliana cuenta a la familia que Matías, ya de 12 años,  se comunica desplazando su dedito sobre las letras impresas en una “tablita”.

          El impacto es muy grande.

Comparto por primera vez charlas con mi nieto a quien la Mamá le presta su voz.

          Tomo consciencia que su mente siempre ha estado  intacta y que en todo este tiempo sus días han fluido observando, escuchando, pensando, sintiendo… sin poder expresarse con palabras.

          Sus preguntas y sus comentarios “son profundos” como él mismo los define.

          Sin embargo, matiza sus charlas con relatos de su cotidianeidad y con bromas, revelando un bello sentido del humor.

          En una de mis visitas a su casa, descubro que tocando mi mano derecha, percibe cómo se halla mi salud. Con toda precisión describe algunas molestias que en ese instante estaba sintiendo. Ha desarrollado facultades especiales de percepción.

          En una ocasión, Matías me expresa su interés en compartir con otras personas sus sentimientos y sus pensamientos.

Abrimos un sitio en la página altaalegremia al que denomina “Diversidad entre las personas”.  Matías lo coordina. Publica sus pensamientos, cuentos y poemas, y también los de otras niñas y otros niños que, en condiciones similares, se comunican con “la tablita”. (http://www.altaalegremia.com.ar/secciones/Diversidad_entre_las_Personas.html)

Un recuerdo que me impacta profundamente es la entereza conque afronta la noticia del súbito fallecimiento de su querido amigo Renzo.

Renzo era hijo de Silvina, la Mamá que enseñó a Liliana el uso de “la tablita”.

Renzo escribía muy bello. Matías publica varios de sus relatos en el sitio.

Al fallecer su amiguito, Matías decide escribirle un Prólogo a sus escritos. Me conmueve cada vez que lo leo. He aquí sus palabras:

Con él aprendí lo que significa la amistad, es y será mi gran amigo del alma como nos decíamos en nuestras charlas.

Me enseñó a comunicarme de esta forma.

Me enseñó a saber que somos inteligentes.

Me enseñó a mirar en mi interior.

Me enseñó a tener ganas de compartir la vida con los demás.

Me enseñó a decir “se puede”, a pesar de todo.

Me enseñó a descubrir que puedo ser una persona importante.

Me enseñó a mirar que la vida es hermosa a pesar de todo.

Me enseñó a tener paciencia cuando quiero algo.

Me enseñó que mi risa lo hacía feliz.

Me enseñó a saber escuchar a los demás.

Me enseñó la amistad.

Este es mi homenaje a la vida de mi amigo del alma Renzo, un gran luchador de la vida, y mi homenaje a Silvina, su Mamá, que me enseñó que la vida tiene sentido a pesar de las dificultades

Frecuentemente Matías y yo hablamos por teléfono, ya que vivimos a unos 400 Km de distancia.

Sus  observaciones son agudas  y sus preguntas muy reflexivas.

En  una de esas llamadas me pregunta si los seres humanos hemos nacido para estar solos o en compañía. Le respondo que somos naturalmente seres que necesitamos vivir en familia, en comunidad.

Inmediatamente me formula esta otra preguntita: “Entonces, ¿por qué es tan difícil convivir?”

Así es Matías, mi nieto y mi amigo entrañable, que me ayuda tanto a aprender a  desaprender y aprehender qué es lo realmente importante para vivir.

 

En la presentación del Libro “El Silencio que Grita”, de Matías Cepeda, en el marco del Encuentro Internacional y Pluricultural “Buen Vivir y Salud”. Ciudad de Cuenca, Ecuador, 7 de octubre de 2013

 

 

 

 

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