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Última actualización: 26/02/2010

Julio Monsalvo

Los movimientos sociales y la salud integral
Están pasando cosas en el mundo, en todas partes del mundo. Los medios dan espacios a noticias acerca de movimientos sociales, movimientos de mujeres, luchas de pueblos originarios, de campesinos, de ecologistas. Todos ellos tienen algo en común: protestan contra la globalización y luchan por un mundo diferente.
En mi percepción es necesario y urgente que todos estos movimientos confluyan, ya que se trata de una lucha en defensa de la vida y la salud integral es componente indispensable de la vida. Como bien lo han definido las mujeres campesinas del norte de Argentina:
-         “ Si queremos hablar de salud, lo primero es ver si el suelo está vivo. Si el suelo está vivo, tendremos plantas sanas y animales sano. Y así será posible que los seres humanos estén sanos”
Siento y pienso que la salud integral, entendida así, como salud de los ecosistemas, es el tema convocante y aglutinante en todas estas movilizaciones.                                                                                                        
Un gobierno mundial de facto
Hace más de 500 años irrumpe el “capitalismo” en la Historia de la Humanidad y se produce un drástico cambio en la cultura occidental: se deja a un lado el respeto a la Naturaleza para sentirse fuera y aun contra la Naturaleza y domina la lógica de explotación y acumulación y la moral utilitarista.
Esta cultura occidental se impone y domina la escena mundial. Se invaden pueblos y continentes enteros. La visión del poder de esta cultura occidental es piramidal.
Hoy la población del planeta está dominada por un gobierno mundial de facto. En la cúspide de la pirámide del poder se hallan unas pocas grandes corporaciones empresarias, alrededor de doscientas
En esta pirámide de poder, tenemos inmediatamente los gobiernos de los países llamados centrales. Los embajadores de estas grandes potencias son los que abiertamente y sin pudor alguno intervienen en defensa de los intereses de esas empresas.
Los acuerdos realizados en 1944 en Bretton Woods, (EEUU) generan grandes instituciones que han demostrado fehacientemente su rol de “custodias” de los intereses de este poder mundial de facto: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y poco después el GATT que luego es continuado por la Organización Mundial de Comercio (OMC) Estos tres actores, especialmente en la década del 90, desplazan el rol de las Naciones Unidas y de sus organizaciones tales como la OMS, UNESCO y otras.
Coopera, y muy eficazmente para afianzar este poder tanto la comunicación por los medios masivos como la educación de los sistemas formales.  
Los grandes medios están en manos de empresas oligopólicas que poseen   diarios con un tiraje de millones de ejemplares por día, las radios de mayor alcance y los canales de televisión que con determinados programas consiguen un mayor “ratting”.
Los sistemas llamados educativos evidencian la intencionalidad de imponer un solo estilo de vida y aceptar estas decisiones como bien lo ha llamado uno de sus ideólogos: “el fin de la historia” Se ha hablado en reuniones continentales de la necesidad de homogeneizar las culturas, es decir destruir a las otras culturas. Muy bien lo expresó el dirigente campesino Hugo Blanco, del Perú, en el reciente Foro Social Mundial 2002 en Porto Alegre, se pretende que todos tomemos Coca Cola y que nuestros niños jueguen con Pokemón.
 
Impactos de la globalización
Estamos asistiendo a un aceleramiento de los impactos negativos de las políticas globales.
El impacto se trasunta por dos vertientes, tal como lúcidamente lo expresa Leornardo Boff, al decirnos que en este momento de la Historia, confluyen dos grandes injusticias: la injusticia social y la injusticia ecológica.
Los impactos en estas dos vertientes agreden en forma directa y brutal a la salud y a la vida. En la cultura dominante, la cultura occidental, estamos “educados” con una manera de ver el mundo y de pararse ante la vida, con una visión disociada: los seres humanos por una parte y la Naturaleza por otra. Contemplamos e intervenimos en la Naturaleza como si los seres humanos no perteneciéramos a la misma.
Los efectos concretos del accionar de esta concepción del mundo y de la vida por parte de esta cultura occidental se manifiesta en la aceleración, en las últimas décadas, de la destrucción de los bosques, contaminación de los mares, de los ríos, de las aguas subterráneas, emisión de gases que destruyen la capa de ozono, contaminación química y radiactiva del planeta, contaminación con organismos genéticamente modificados (transgénicos) y mucho más que es resultado de las ciencias y de las tecnologías al servicio de la voracidad lucrativa de estas grandes corporaciones sin rostros.
Cotidianamente estamos constatando y coexistiendo con los impactos de este modelo en la salud humana. Alergias, afecciones de la piel, leucemia, todo tipo de cánceres en niños y en personas de todas edades que se hallan cerca de transformadores, en terrenos en donde se han arrojado residuos industriales tóxicos, metales pesados e incluso sustancias radiactivas. También el incremento de los accidentes viales y en el hogar. Las consecuencias en la capacidad de personas que padecen estrés, infartos, accidentes cerebro vasculares por crisis manifestadas en elevación de la presión sanguínea arterial y por supuesto muertes por estas causas. Miles de millones de personas desnutridas, con hambre, padeciendo enfermedades infecciosas, lesiones cerebrales en la más tierna infancia que resultan irreparables, muertes “antes de tiempo” en edades muy tempranas de la vida (muertes infantiles, de niños y de jóvenes), muertes maternas
La expresión más brutal y dramática de esta situación se evidencia en la pérdida de la biodiversidad. La especie humana vive porque existen otras especies vivas.
Este proyecto neoliberal es biocida, ya que no respeta ninguna forma de vida, destruye los ecosistemas locales, con los seres humanos formando parte de los mismos.
Esta aceleración de destrucción de los ecosistemas locales está llevando al deterioro del ecosistema Planeta Tierra en su totalidad.
Hoy ya existe consenso entre los biólogos que nos hallamos ante la “sexta extinción”, una sexta extinción que ya ha comenzado. ¿Qué quiere decir esto?
En cinco ocasiones ocurrieron grandes desastres en el Planeta que tuvieron como consecuencia la desaparición de la mayoría de las especies vivas. No se sabe muy bien las causas que llevaron a cambios climáticos, erupciones volcánicas y descensos del nivel del mar que produjeron estas cinco extinciones. Sin embargo esta “sexta extinción” ya en marcha, tiene por causa evidente la acción del ser humano.
Se registra una alarmante disminución de especies vivas. Según qué metodología se aplica, los biólogos presentan diversas mediciones de la cantidad de especies que están desapareciendo. Lo que nadie discute es que es cada vez más acelerada la disminución de la biodiversidad, Por otra parte, las fotos satelitales indican que desaparecen unos 200,000 Km2 de bosques anualmente. De continuar la desaparición de bosques a este ritmo tendríamos en el año 2050 un escenario en donde no será posible la vida de la especie humana.
 
La resistencia a la globalización
Desde los comienzos de los 90 se está haciendo visible en los medios, la resistencia a la globalización neoliberal.
Se hizo muy famosa la gran movilización realizada en Seattle (Estado de Wáshington), el 30 de noviembre de 1999, frente a la sede de la reunión de la OMC. Fueron más de 50.000 personas las que manifestaron y lograron interrumpir las negociaciones (campesinos, ecologistas, sindicalistas, mujeres, etc.)
Se sucedieron hechos similares en Davos (Suiza) donde desde 1970 se reúne el Foro Económico Mundial; en Francia en ocasión del juicio al dirigente campesino José Bové; en Niza (Francia) ante la Cumbre de la Unión Europea y otros muchos.
Por supuesto que se hace notable la realización del Ier. Foro Social Mundial en Porto Alegre (Brasil) en el año 2001 en simultaneidad con el Foro Económico Mundial en Davos. Tambien el IIº Foro Social Mundial 2002, en Porto Alegre en tanto sesionaba el Foro Económico Mundial, esta vez en Nueva York. Estos Foros Sociales fueron convocados con el lema “Otro Mundo es Posible”
Sin embargo me parece que se deben señalar otros eventos por su notoria importancia en aportar a la resistencia al modelo neoliberal.
El 1º de enero de 1994, el mismo día que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Canadá y México, hace su aparición el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el Estado de Chiapas. No se trataba ni se trata de un movimiento para la toma del poder sino para denunciar este tipo de poder y reclamar un espacio de vida, de dignidad, de equidad, de justicia.
En palabras del Sub-comandante Marcos:
- “¿La toma del poder? No, apenas algo más difícil: un mundo nuevo”.
Es el EZLN quien convoca del 27 de julio al 3 de agosto de 1996 al Ier. Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neolibealismo.
En octubre de 1997 se creó la coalición “Jubileo 2002” reclamando la cancelación de la deuda de los países del Tercer Mundo (se inspira en la figura bíblica del “jubileo”: cancelación de deudas)
En junio de 1998 se crea ATTAC (Asociación por una Tasa Tobien de Ayuda a los Ciudadanos) Se inspira en la propuesta del premio Nobel de economía, James Tobin, quien la propuso en 1972. Se trata de gravar con un impuesto del 0.5% a cada movimiento de los capitales especulativos, lo cual se conoce como “Tasa Tobin”. El flujo de este capital especulativo que no produce absolutamente nada estaría en el orden de 1.500 billones de dólares por día.
Si bien Tobin propuso esta tasa para frenar el torrente de la especulación monetaria y no era su idea ayudar al desarrollo, hoy debería aplicarse para generar fondos para eliminar la pobreza y el desarrollo sustentable. Por supuesto un fondo puesto bajo una administración democrática en el seno de las Naciones Unidas y no de las nefastas instituciones como el FMI, BM y la OMC.
Esto de “sustentable” significa que se deben buscar conocimientos y tecnologías que puedan satisfacer las necesidades humanas en el presente sin comprometer a las generaciones futuras.
No podemos satisfacer nuestras necesidades (¿son realmente necesidades?) de energías construyendo usinas atómicas dejando residuos radiactivos por siglos o construyendo grandes embalses alterando el ambiente, desplazando poblaciones, desapareciendo paisajes y especies vida (este tipo de efectos han provocado las represas de Itaipú y Yaciretá en nuestra región)
No puedo dejar de mencionar la resistencia activa al modelo capitalista en una lucha cotidiana y valiente: que lleva adelante Cuba en donde he tenido oportunidad de constatar la dignidad para superar las condiciones más adversas. Cuba continúa siendo ejemplo de un pueblo en donde la educación y la salud es prioridad política. La alimentación y el vestuario básico llega a todos. Inteligencia e imaginación creativa genera resistencia con propuestas que pone en práctica, tales como la producción orgánica de alimentos, la incorporación de la medicina verde, de la medicina China, de la homeopatía, del termalismo y de todas las medicinas tradicionales y naturales que se suman sus conocimientos y sus procederes al sistema de salud.
Se producen en nuestro Continente otros notables movimientos: las protestas indígenas en Ecuador, el Movimiento Sin Tierra en Brasil, la “Guerra del Agua” en el 2000 en Cochabamba y muchos otros movimientos en Bolivia y en Paraguay
También deseo compartir otro importante evento del cual poco se ha difundido en estas tierras y que personalmente tuve el regalo de la Vida de poder participar: Se trata de la ASAMBLEA MUNDIAL DE SALUD DE LOS PUEBLOS, que se realizó en BANGLADESH, del 4 al 8 de diciembre del 2000.
Ocho instituciones no-gubernamentales (Red Internacional de Consumidores, Comité del Tercer Mundo, Fundación Dag Hammarskjold, Consejo Internacional de Salud de los Pueblos y otras) conformaron el grupo de coordinación que realizaron la convocatoria bajo el lema “Oír a los que nadie oye”
 
La protesta, la resistencia y la salud.
No es la intención desarrollar una historia de estas protestas. La idea es compartir algunas reflexiones acerca del porqué estos movimientos tienen que ver con la salud integral y con la salud de cada uno de nosotros, “con mi salud”.
Nos toca vivir un tiempo de inflexión en la Historia de la Humanidad. Un momento especial en la Historia de la especie humana en donde se acoplan los tiempos de nuestras historias de vida.
Allá por los años 70 el mundo se encontraba en un especial estado de tensión. Eran los tiempos de la llamada “guerra fría”. Había un teléfono rojo en Washington y otro en Moscú. El mundo estaba pendiente en un hilo. Se suponía que en cualquier momento alguna de las entonces dos superpotencias podría apretar “el botón” y desencadenar un holocausto nuclear. La especie humana podría desaparecer.
Por esos nos visitó el filósofo español Ferrater Mora. Un periodista le pregunta acerca de las probabilidades de que el mundo vaya o no a un holocausto nuclear.
Ferrater Mora contesta con una metáfora médica. Es como si hubieran dos personas gravemente enfermas, nos dijo, con el mismo diagnóstico y un diagnóstico correctamente realizado. Ambas personas reciben el tratamiento que corresponde. 
Una de ellas, decía Ferrater Mora, está cansada, no quiere vivir. Esa persona tiene una probabilidad del cien por cien de morir.
La otra persona tiene ganas de vivir, desea vivir. Seguramente esta persona tiene alguna probabilidad de que logre vivir.
¿Qué quería decir con esto el filósofo de nuestra historia?
Ocurrirá, nos decía, lo que predomine en la mente universal de la Humanidad. Si prevalece el sentir de la autodestrucción, seguramente habrá holocausto nuclear. Si predomina el ansia de vivir, existirá alguna posibilidad de que esto no ocurra.Esta reflexión del filósofo hace unas tres décadas, hoy tiene plena vigencia:: la continuidad de la vida está amenazada.
Siento que estas movilizaciones que están ocurriendo en el mundo están manifestando este sentir en la mente universal en defensa de la continuidad de la vida, tratando de detener ya esta dramática sexta extinción en marcha producto de la locura del hombre occidental. Y digo “hombre” intencionalmente, ya que una de las características de este modelo de la modernidad occidental, es el patriarcado, el predominio de un género y el sometimiento de la mujer.
Siento que la resistencia y el activismo por la vida están generados desde un profundo amor a la vida y a la salud integral como componente necesario e indispensable para esa vida que se defiende.
 
Un movimiento por la salud integral
En el año 1990, un grupo de hermanas religiosas pertenecientes al movimiento “CRIMPO” (Comunidades religiosas insertas en el mundo popular), y que de una u otra manera sus trabajos estaban relacionados con el cuidado de la salud en la región del nordeste argentino, se autoconvocaron para tratar específicamente las condiciones de salud de la población más pobre. A partir de allí todos los años se sucede este evento en distintas provincias. .Año tras año son cada vez más numerosas las personas que concurren por sus propios medios para participar, para compartir lo que se hace en cada lugar en defensa de la salud.
A propuesta de una religiosa, este evento comenzó a llamarse “Laicrimpo Salud”(“lai” por “laico”, persona no religiosa, ya que era mayoritaria la presencia de personas de las comunidades) Desde mediados de la década del 90 se va transformando en un acontecimiento de salud popular empoderado por los sectores más humildes y con presencia de trabajadores de la salud, de la educación, de instituciones de promoción, y muchos otros. Para las personas de las comunidades “el laicrimpo ya es nuestro”.
Quiero señalar que hasta hoy es un  movimiento,  felizmente, desde mi óptica, no se ha institucionalizado, no existe ninguna ONG, ninguna comisión, ninguna institución, ningún “proyecto” que sustente económicamente la realización de estos encuentros.Al final de cada encuentro se decide dónde será el próximo y partir de allí las personas de ese lugar se ponen a la tarea de organizar y de convocar.
Al último encuentro, realizado en Reconquista, concurrieron 300 personas de 14 provincias argentinas, de Uruguay y de Paraguay y contamos con la visita de un compañero de Ecuador, que estando en Buenos Aires por actividades universitarias, enterado de este acontecimiento, se traslada para participar. ¿Dónde se generan esas energías que movilizan a tantas personas? ¿Qué fuerza es la que lleva a personas, familias, comunidades muy humildes, a vender pasteles, empanadas, ingeniarse para recorrer cientos y aun miles de kilómetros para participar de este encuentro? ¿Qué es lo que lleva a jóvenes trabajadores de la salud a renunciar a concurrir a eventos “científicos” y hacerse presentes a este tipo de eventos?
Parecería que para este sentir el amor a la vida en la mente universal, no resulta suficiente la protesta, sino que a la protesta, al activismo, se le debe añadir la propuesta.
Personalmente es lo que vengo vivenciando año tras año en los “lacrimpos”: hay propuestas, ejemplos, de cosas que hacen familias compartiendo con los vecinos de sus comunidades. Se trata de grupos minoritarios localmente, trabajando en espacios pequeños y al mismo tiempo con la grandeza de demostrar que es posible hacer cosas diferentes. Y en estos encuentros, se toma consciencia de que “los pocos somos muchos”, muchos en muchas partes del país y del mundo.
En la Asamblea de Salud de los Pueblos, en Bangladesh, vivencié lo mismo: el “oír a los que nadie oye” era oír sus protestas en los plenarios de la mañana y oír sus propuestas en los cientos de talleres vespertinos demostrando lo que se hace para el cuidado de la salud.
Es lo que puedo afirmar también por mi participación el IIº Foro Social Mundial 2002: protestas y propuestas. Trabajos serios, investigaciones, proyectos ya puestos en marcha: ¡otro mundo es posible!”
Sí, es posible, y urgentemente necesario, para detener esta sexta extinción y que la vida continúe.

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