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Última actualización: 15/06/2009

LOS PARADIGMAS

 Algunas reflexiones acerca de los paradigmas, la crisis del paradigma científico y su relación con la salud

 
(Adaptación de uno de los capítulos de “Globalización, Salud y Desarrollo Humano”, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad de Cuenca, Ecuador, 2001)
Julio Monsalvo
 

Vale la pena tener en cuenta los “paradigmas”

            Un “paradigma” hace al contexto actual. Está detrás y antes del contexto.
¿Qué es un paradigma? Un paradigma es algo que se comparte por un grupo humano en lo que hace a conceptos y valores.
Fritjoff Capra nos habla de un “paradigma social”: el conjunto de concepto, valores, percepciones, prácticas compartidas por una comunidad que forma una visión particular de la realidad, que es la base del modo que la sociedad se organiza.
Es verdad que coexisten diversos paradigmas sociales. Podríamos decir que un “paradigma social” se identifica por los componentes esenciales de una determinada “cultura”.
De hecho existe un “paradigma social” ( o “cultura”) dominante que impone un modo de organización social y política con todas sus consecuencias para las vidas (y la salud) de las personas.
Por ello vale la pena tener en cuenta los paradigmas: desde el momento que tomamos conciencia que “salud” es un pensamiento que tiene que ver con nuestro compromiso de defender la vida.
La afectación a la salud y a las condiciones de vida de un paradigma social repercute de manera distintiva a los grupos humanos poseedores de un “paradigma social” (cultura) diferente y que, justamente por ser diferente, se hallan sometidos por distinto grado y matices de condicionantes, incluyendo la explotación y la discriminación.
 

El Paradigma científico

            Al referirse al paradigma científico debemos hacerlo en singular. La cultura dominante, occidental, ha logrado en la modernidad la apropiación absoluta del término: es “científico” únicamente lo que produce la ciencia eurocéntrica (u occidental).
            Thomás Kuhn, autor de “La estructura de las revoluciones científicas”, define al paradigma como una “constelación de logros compartidos por una comunidad científica y utilizados por esa comunidad para definir problemas y soluciones legítimas”.
            “Logros” debe interpretarse como conceptos, valores, técnicas, y todo lo derivado de ellas, que es compartido por la comunidad científica.
            La ciencia es un hecho de la cultura ( de la cultura dominante), y coherente con el paradigma social, las finalidades de la ciencia es producir conocimientos:
·        Por los conocimientos mismos.
·        Por las consecuencias técnicas.
·        Como función de autorregulación de la vida social. (Relacionado con los procesos de estabilidad ideológica y política)
 

Implicancias del paradigma científico en la salud humana

            Las principales características de este paradigma fueron dadas por Descartes, Newton y Bacon. A grandes trazos, de Descartes se ha heredado el dualismo mente/cuerpo; de Newton la visión mecanicista del mundo (causa-efecto ; pensamiento lineal) y de Bacon situarse como seres humanos “fuera” de la Naturaleza ( “a la naturaleza hay que tratarla como una mujer, someterla y arrancarle sus secretos” decía Bacon, una visión de explotación utilitarista de la Naturaleza y de sometimiento de la Mujer)
            Este paradigma tiene implicancias muy directas sobre el cuidado de la salud humana. Es el paradigma que sustenta el cuerpo de conocimientos de la medicina llamada científica, occidental, ortodoxa o moderna.
            Se discute si “la medicina” es ciencia o una tecnología que resulta de aplicar la ciencia biológica.
            En el contexto del paradigma social dominante, la medicina occidental es la que ha legitimado y hegemonizado el cuidado de la salud en un cuerpo de normas a tal punto que “legalmente” el único habilitado para ejercer acciones que hacen al ejercicio de la medicina es el “médico” (titulado y matriculado).
            Por otra parte este paradigma lleva a la concepción del organismo humano funcionando en forma similar a una máquina; que un desperfecto (“enfermedad”) hay que repararlo puntualmente (de allí las múltiples especialidades fragmentando el estudio del funcionamiento del organismo humano), las causas de las enfermedades están “fuera” del organismo (gérmenes, venenos, traumatismos) y la solución es medicamentos y/o cirugía.
            De hecho esta “medicina” no sabe (no ha investigado y no lo puede hacer) el porqué estamos sanos.
            Explicita que su finalidad es curar y prevenir enfermedades. El centro de atención está en la enfermedad (y no en la salud) y no cuestiona ni se interroga el porqué están las enfermedades.
            Otro aspecto a considerar es que la práctica de esta medicina en el paradigma social dominante, hace que la moral utilitarista del mismo, lleve a múltiples desvíos quedando fuera de cuestión la curación y la salud de la persona. Prima el interés de la rentabilidad de las industrias de la alimentación, de los medicamentos y de la aparatología como así también de las empresas que lucran con la atención de la enfermedad. Asimismo queda fuera de cuestión el interés de la salud de las personas, las discusiones en ámbitos universitarios y académicos en las que se entablan luchas por espacio de prestigio y de poder o realizar verdaderos experimentos controlados, ensayando drogas, técnicas, etc. con seres humanos (y también tomar a seres humanos como objetos de docencia realizando en ellos prácticas, que incluyen intervenciones quirúrgicas, que no son necesarias para reparar su salud pero sí para la demostración y/o práctica de estudiantes de pre y postgrado)
            Como expresa Schumacher, este paradigma nos da una ciencia de la “manipulación”, su objetivo es dominar y explotar la naturaleza.
 
Crisis de los paradigmas
            El ya mencionado Thomas Kuhn planteó la idea de los paradigmas en la ciencia y de los cambios de paradigma.
            Plantea períodos históricos de ciencia “normal” en donde se “acumulan” conocimientos. Y siempre hablando de “una sola ciencia” : la occidental.
            Y luego se producen períodos de “revoluciones científicas” en donde el paradigma dominante es cuestionado, entra en crisis y ocurre el cambio de paradigma.
            Así, en la Antigüedad, se pasó de un paradigma que concebía el planeta Tierra como centro del universo y un orden establecido e inmóvil, a una concepción dinámica a partir de Newton y Galileo.
            En este siglo ya está un cambio de paradigma en la ciencia física a partir de Einstein y de la teoría cuántica de los años 20, cuando problemas referidos a la estructura atómica no podían ser resueltos. Nace así la física de alta energía, que da una concepción totalmente dinámica del universo a partir de lo subatómico. Uno de esos físicos, Fritjof Capra comienza a explorar las similitudes entre la física cuántica y el misticismo oriental hallando notables coincidencias que expresa en sus libros “El Tao de la física” y “El punto crucial”..
            El cambio de paradigma de la física y la teoría de sistema (especialmente la de Nobert Wiener; apunta a que los sistemas vivos son autoorganizados), estaría influyendo fuertemente para que se esté produciendo una nueva revolución científica, es decir, cuestionar el paradigma mecanicista, reduccionista, que pretende explicar desde “la parte” al “todo”.
            No es ajeno el aporte de científicos latinoamericanos como Humberto Maturana y Francisco Varela (“De máquinas y seres vivos”)
             El paradigma científico que se visualiza tendría la característica de ser holístico, ecológico y sistémico. Contrariamente al paradigma actual dominante que pretende comprender el todo a partir de las propiedades de las partes, el “nuevo paradigma” que se está construyendo aborda la dinámica del todo, no existen “las partes” sino que se trataría de una configuración en una red indivisible de relaciones.
            Otro aspecto significativo es el cambio de paradigma teológico en donde el aporte de la teología de la Liberación es importantísimo (Gutiérrez; Boff) : un paradigma holístico, ecuménico que cambia de la “summa” a la autorevelación de Dios.
 

Implicancias del nuevo paradigma en la salud humana

            El nuevo paradigma produciría el cese de la visión dualista. Trece siglos de dualismo platónico y tres siglos de dualismo cartesiano que ha dominado el hacer ciencia y por lo tanto ha influido en la construcción de conocimientos que son el soporte de las prácticas y actitudes médicas.
            La consecuencia inmediata sería llevar a una comprensión profundamente holística de nosotros mismos.
            Influiría, según lo ven varios autores, a un cambio dado en:
·        Pensamiento: de racional (lineal, compartimentado, procurando “distinguir” y “categorizar” mediante análisis reduccionista) a intuitivo (no lineal y mediante la síntesis y el holismo)
·        Valores: de la “competencia” a la “cooperación”
Pasaría de estar situado “fuera” de la naturaleza a sentirse conectado con la naturaleza, con un sentido de pertenencia a la misma.
La actividad científica está motivada por valores y estos valores pueden o no tener una base espiritual.
El ya mencionado Capra sintetiza este cambio expresando “la nueva ciencia al encuentro de la sabiduría”.
Todo tiempo histórico de crisis de paradigmas lleva a un proceso de transición y de resistencia a los cambios. Es lo que ocurre en este tiempo. De triunfar este nuevo paradigma, parecería que provocaría necesariamente o se producirían simultáneamente, cambios del paradigma social dominante.
            Quizás el impacto mayor en bien de la salud humana y ambiental estaría dado que esta nueva visión social y científica buscaría responder a los problemas y necesidades con soluciones viables, es decir, que no creen otros problemas en el futuro, en otras palabras, “soluciones sustentables”: que satisfagan necesidades sin disminuir las perspectivas de las generaciones futuras.
            Entraría en vigencia una nueva ética que se preguntaría constantemente: “si podemos hacer algo, ¿necesariamente debemos hacerlo?”
 

El nuevo paradigma y la medicina

            De triunfar el nuevo paradigma, habría un giro total tanto en la concepción del ser humano, la comprensión de sus funciones y las prácticas médicas y actitudes de los médicos.
            Como ya se dijo habría una comprensión holística de nosotros mismos, se trataría de potenciar modos de vida, que son relacionamientos, que aporten a la salud, y en caso de quebrantarse , a la curación protagonizada por sí mismo.
            La función del médico sería de facilitador y no de decidor.
            Habría algo más: la física cuántica estaría señalando el camino de aprehender las interrelaciones, lo que estaría abriendo mentes y provocando disposición de ánimo para investigar la salud, tratar de conocer los circuitos donde fluye la energía vital y así paulatinamente incorporar conocimientos y prácticas de medicina bioenergética y naturista.
            Ya tenemos noticias de una maestría en esta temática realizada en la Universidad de la Habana y al mismo tiempo la creación de la Facultad de Medicina Natural, en la Universidad Popular de Nicaragua (UPONIC). Probablemente en otras partes del mundo se esté presenciando fenómenos similares. Lo distintivo del caso cubano y nicaragüense que se trata de hechos que se producen en el seno del mundo académico formal.
 
Otras culturas, otros paradigmas sociales y otros saberes.
            La ciencia es un hecho de la cultura y la cultura occidental se ha apropiado del término con exclusividad. Sus saberes son los únicos científicos. Su paradigma científico es el paradigma. Ha logrado una colonización de máxima en todos aquellos que pretenden hacer ciencia en cualquier parte del mundo y pertenezcan a diversas culturas.
            Coexisten diversas culturas aunque la dominante es la occidental. Las otras culturas están presentes gracias a su dinámica re-afirmando continuamente su identidad. En Indoamérica es notable la praxis de la resistencia de los diversos pueblos aborígenes.
            Distintos paradigmas sociales, seguramente también en una permanente dinámica y reformulación, llegan, no sin cierta dificultad a ser medianamente difundidos. El “Mensaje al Mundo Occidental”, enviado en 1977 por la federación de naciones iroquesas (seis naciones aborígenes del continente norteamericano), recién fue posible conocerlo en 1987 y a través de una revista de circulación restringida (Mutantia”). En ese mensaje se explicita con extraordinaria claridad su propia cosmovisión y de sus valores culturales las propuestas de organización y práctica social.
            Cada cultura tiene sus propios saberes (no reconocidos como “ciencia” por el mundo académico occidental) y a partir de sus saberes técnicas que se aplican en la cotidianeidad (técnicas no reconocidas como “tecnologías” por el paradigma dominante)
            Los saberes y haceres de otras culturas se aplican al cuidado de la salud humana y son llamados en bloque “medicinas tradicionales”.
            La Organización Mundial de la Salud (OMS) a través del libro de G.M.A.Foster reconoce diez sistemas médicos tradicionales (“Traditional Medicine and Health care coverage”-OMS-1983)
            Un fenómeno a destacar es la incorporación formal de conocimientos y prácticas de diversos sistemas de medicina tradicional tanto a la enseñanza en las facultades de medicina como en la atención a personas enfermas, en el sistema de salud cubano.
            Por otra parte, esta incorporación (no la llamaría “integración” como reza el discurso oficial) se viene dando en China, Corea, Viet-Nam y se estaba dando en la URSS (no tenemos noticias de lo que pueda estar ocurriendo ahora en los países de la ex-URSS)
 

Nosotros y los Paradigmas

            Dijimos que los paradigmas están antes (pre-existentes) y detrás (dando soporte) de los contextos sociales y políticos.
            Se está dando en el seno de la cultura que hoy domina el escenario mundial, una toma generalizada de conciencia de la magnitud de la agresión a la biosfera, nuestro único habitat, jamás registrada en la historia escrita de la especie humana.
            En co-relato con la agresión a la biosfera una profundización de las desigualdades, de las injusticias y de la explotación propias de la lógica de la acumulación que constituyen la esencia de la organización social y política de occidente.
            Esta toma de conciencia se evidencia en cuestionamientos y en propuestas que van surgiendo de personas, instituciones, centros de estudios y de movimientos sociales que perciben la proyección destructiva del paradigma utilitarista vigente hasta hoy.
            Al mismo tiempo, se toma conciencia de la eficacia de la resistencia de pueblos poseedores de otras culturas, que sobreviven a intentos de genocidio y de etnocidio. Nuestros ejemplos más cercanos son los pueblos aborígenes y también los “gauchos” que la clase política y grupos económicos dominantes en el siglo XIX pretendían aniquilar en nuestro país.
            Otro fenómeno indisolublemente ligado a lo dicho, es la lucha entre los paradigmas científicos: “viejo” y “nuevo”. Parecería que es altamente probable a corto plazo la imposición del nuevo paradigma. Sin embargo, no se debería subestimar la capacidad de resistencia y el poder del “viejo” paradigma.
            En este complejo y tensionante escenario global, tenemos el privilegio y el desafío de aprender y re-valorar otros paradigmas culturales en sintonía con su tradición y práctica de defensa de la vida.
            De allí la responsabilidad y la esperanza para las generaciones futuras, que exista la custodia de los valores con sus saberes y sus haceres que hacen al cuidado respetuoso de la vida y de la atención de la salud que es sabiduría milenaria propia principalmente de los pueblos que “siempre estuvieron aquí” (“donde nos pusieron los creadores de la vida” a decir de los pueblos indígenas del continente norteamericano)

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