Medicinas Tradicionales, Naturales y Bioenergéticas » ¿Medicina Alopática, Alternativa, Natural o Abierta?- Orlando Licea Díaz

Última actualización: 07/03/2010

 

¿Medicina Alopática, Alternativa, Natural o Abierta?
Hacia una atención inteligente y sensible.
 
 “No toda la verdad es científica, ni todo lo científico es verdad.”
 
Si el hombre es un ser social, también es un ser cultural en cuanto hereda y se apropia de los instrumentos y conocimientos que han quedado de las generaciones anteriores con el objeto de vivir su existencia. “Ser cultos para ser libres” no constituye una metáfora ni un bello pensamiento, es una inexorable ley existencial. Si a esta ley enunciada por Martí, le vinculamos otra enunciada por Marx, “La enfermedad es la libertad restringida”, entonces, por simple lógica Aristotélica, arribaríamos a la conclusión de que resulta necesario “ser cultos y libres para ser sanos”.
 
En esta ocasión analizaré el complejo problema de la asistencia médica, de la ayuda y atención a las personas que sufren por causa de los tantos y diferentes funcionamientos inadecuados del cuerpo y de la mente. Y se tomará de referencia el pensamiento de José Martí, quien, en diferentes momentos, trató el tema, de forma tal que sus análisis tienen una candente actualidad, es más, sin temor a equivocación se pudiera afirmar que en esta esfera, como en tantas otras, sus proyecciones se ubican, aun hoy, en el futuro. 
 
Escribió mucho Martí de medicina en su concepto biológico, desde medicina del trabajo, epidemiología, tratamientos, enfermedades de la vista, profesionales etc. Estuvo bien al tanto de todo lo que ayudase a vivir, a mantener y disfrutar la vida. Mucho se preocupó por los adelantos de su época, escribe de Pasteur, de Lombroso, del ambiente laboral, de los tratamientos convencionales y de la medicina natural, de la dieta. El bien del hombre es su máximo propósito, y el bien concebido hasta en los detalles más insignificantes. Narra varios casos de enfermos singulares, como el de la anciana que creyó haberse tragado la dentadura y estuvo al borde de la muerte hasta que le pusieron su dentadura bajo la almohada, el de un rey de Francia, que curó de una afección pulmonar con leche de burra, un caso de catalepsia etc. escribió acerca del alcohol y el alcoholismo y de sus remedios posibles, entre ellos la estricnina.
 
El concepto de salud en Martí, está muy vinculado al de equilibrio, armonía y plenitud, habla de la salud de las naciones, de la salud económica, política etc. y no sólo de la del cuerpo y de la mente individual.
 
La unidad cuerpo-mente es una preocupación constante en su pensamiento, y abogó por una atención especializada de la mente. Y de la mente no sólo concebida como enfermedad psiquiátrica, sino que incluye a los sufrimientos del alma, a una especie de diagnóstico, determinado por la posición ante la vida, por el sufrimiento existencial, los médicos del alma, cuyo primer intento presente se ha hecho en Cuba, no son aún una profesión universal.  
 
Veamos en forma sintética algunos pensamientos tomados de su obra en la que se manifiestan estos asuntos, y la interpretación que le da este ingenuo y modesto observador:
 
Concepto Social de la Salud. Salud social
 
Comencemos por el concepto social de la salud. Cuando se habla de la influencia de lo social en la salud, o de la salud social, generalmente se piensa en la influencia de lo social en el individuo, en la epidemiología -lo que es sólo un aspecto del problema- En Martí podemos encontrar uno mucho más abarcador, el de la salud de la sociedad misma como totalidad, como unidad, y el de la salud -y de la enfermedad- de sus muchos componentes, libertad, economía, ambiente físico etc.
 
“la salud de la verdadera libertad,”T 1 p 196
 
Es decir, que la libertad es una muestra de la salud social. “buscar la salud de Cuba en el ingreso limosnero a una nación que debió a la sangre de los combates su libertad, que de su territorio ya distribuido ve desbordarse sobre la presa de los pueblos débiles su población agresiva y codiciosa, y que no ha sabido resolver para si el problema mismo de que se irían a refugiar en ella los cubanos.” T2 p 346
 
O lo que es lo mismo, enfermaría a la salud de Cuba, o sería factor de enfermedad, una posible anexión a los E.U.
 
“que no son de orden real los pueblos nacientes, sino de carne y hueso, y que no hay salud ni belleza mayores, como un niño al sol, que las de una república que vive de su agua y de su maíz, y asegura en formas moldeadas sobre su cuerpo, y nuevas y peculiares como él, los derechos que perecen, o estallan en sangre venidera, si se los merma con reparos injustos y meticulosos, o se le pone un calzado que no le viene al pie.” T 4 p 446
 
Es decir, que en las repúblicas nuevas existen elementos se salud y de enfermedad social (uno de los cuales es garantizar una riqueza propia), y que como un movimiento auto curativo, estas van a buscar de cualquier modo el equilibrio y la salud, despojándose de los elementos que las enferman.  
 
El colonialismo es una enfermedad, y Cuba ha de salir del colonialismo para volver a la salud.
 
“ha de volver a nuestra patria la salud; hemos reunido en la obra de todos los días, con la proporción debida al derecho humano y a su importancia real, los componentes sin cuya colaboración afectuosa no puede aunarse en la libertad durable nuestra tierra heterogénea;” T 4 P 260
 
La revolución es como un médico o una medicina, que devolverá la salud a la patria enferma.
 
“Parece a cada uno que de su celo depende la salud de la nación;” T 9 p40
 
La crítica, hecha desde adentro, desde la hermandad, es como el sistema inmunológico, que limpia el cuerpo de las naciones de posibles infecciones, que alerta y avisa.
 
“Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la critica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada!” T6 p20
 
El trabajador social, el revolucionario, el político, han de considerarse como médicos, como medicinas, y actuar como ellos.
 
“        por ser todo este mundo enfermedad, y haberse de pasar por él con el alma de la medicina.” T5 p346
 
La vida misma, en condiciones de opresión, es una enfermedad “tristes enfermos de vivir” llama Martí a esta condición.
 
“Hay un Dios: el hombre; -hay una fuerza divina: todo. El hombre es un pedazo del cuerpo infinito, que la creación ha enviado a la tierra vendado y atado en busca de su padre, cuerpo propio. Y ofrecí yo al principio a mis lectores tranquila y cómoda plática de teatros; no he faltado en parte a mi promesa; -ancha y ensangrentada escena presenta la vida, llena de tantos tristes enfermos de vivir; fecundo teatro son también las iras con que la religión desea, y el vigor con que la libertad se debate, exagerado éste a las veces por culpa de la exagerada opresión e ira de aquella” T6 p226
 
Los E.U. son además de opresores, y acaso por eso mismo, un pueblo enfermo.
        
“este esplendido pueblo enfermo, de un lado maravillosamente extendido, del otro, - el de los placeres intelectuales - pueril y pobre; este colosal gigante candoroso y crédulo; estas mujeres, demasiado ricamente vestidas para ser felices; estos hombres, demasiado entregados a los asuntos del bolsillo, con notable dejación de los asuntos espirituales,” T19 108
 
“la imitación servil de un pueblo enfermo,” T6 p456
 
Y las ciudades también pueden enfermar, e intentan curarse:
 
“Venecia monárquica ciudad entristecida y enfermiza, que no halla modo de rehacerse” T14 p336
 
“De esas luces estaba llena la noche de la recepción la enfermiza Roma, ¡cuna del pensamiento viejo, horno del pensamiento nuevo, casa del arte, pensamiento eterno!” T14 p238
 
Llama al racismo enfermedad social, un diagnóstico entre tantos, el cuerpo social sufre enfermedades como el cuerpo físico:
 
“A más de que hay enfermedades sociales que el buen médico no ha de irritar, si les busca la cura, sino conllevar, y tratar con sabio engaño, como a los locos. Y así iba él, con el amor, aquietando al negro, ablandando al blanco reacio, conmoviendo y atrayendo” T13 p396
 
La política de conquista y de avaricia son enfermedades sociales:
 
“esa política enfermiza, y avarienta de conquista que aqueja a los pueblos pobres, ambiciosos, corrompidos o ignorantes siervos de un monarca, o de su propia avaricia.” T14 p278
 
El humanismo en Martí es valor universal y vale lo mismo en política que en medicina. Al equiparar al político, -al revolucionario-, con el médico, reafirma y generaliza esta condición primera que ha de identificar a quien aspire a la felicidad de los seres humanos que habitan su país:
 
“¿Quién que castiga crímenes, aun probados, no tiene en cuenta las circunstancias que los precipitan, las pasiones que los atenúan, y el móvil con que se cometen? Los pueblos, como los médicos, han de preferir prever la enfermedad, o curarla en sus raíces, a dejar que florezca en toda su pujanza para combatir el mal desenvuelto por su propia culpa, con medios sangrientos y desesperados.” T11 p348
 
Y llama por su nombre a los, “médicos de almas”. Y a su función, “curar las llagas sociales”. Nos dice con razón que son mucho menos que los egoístas y ambiciosos.
 
“Los corazones apostólicos, que van por el mundo como médicos de almas, curando las llagas sociales, son mucho menos, entre los negros como entre los blancos, que los que viven conforme a los usos del mundo y a sus intereses y preocupaciones.” T3 p26
 
Y veamos un elemento importante de salud, una medicina infalible, una pócima mágica. Hecha para curar primero al alma, porque “Realmente, el cuerpo no es mas que un siervo del espíritu”. (T 22 P 221) Esta convicción martiana, aún hoy, por diferentes razones, -que no es momento de dilucidar en este trabajo- no es aun una realidad reconocida, aunque como todas las premoniciones de este gran hombre universal, será mañana realidad, que ya existen los elementos para probarlo, falta sólo la voluntad política de invertir en el espíritu. 
 
“        Cariño le dan, y hermandad, que es la gran medicina de los pueblos.” T2 p198
 
Previene sobre los gobiernos de castas, y de clases, consciente de que los privilegiados, los dueños, los burgueses, estaban listos para apropiarse de la revolución y utilizar la sangre sagrada de los pobres para incrementar su poder y su riqueza. Aquí repite el concepto reseñado antes “de la salud de la verdadera libertad”. No es lo político el centro de este análisis, pero -consciente o no, y para mí consciente- Martí quiso saltar la etapa de la revolución burguesa, y hacer un gobierno de veras popular, lo que no se pudo lograr hasta 1959.
 
“Profunda es la pena que me causa ver que los esfuerzos encaminados, en largos años de modesta labor, a hacer imposible en Cuba el establecimiento de un gobierno en que no quepan, con la salud de la verdadera libertad, todos sus elementos y clases, sean juzgados, un momento siquiera, como favorables a la creación de una República de grupo, culpable y estéril.” T1 P206
 
Veamos a continuación una trascendente explicación de la filosofía martiana, las leyes naturales son las mismas, independientemente del segmento de realidad a que se apliquen:
 
“Aplicad sin miedo a cada acto de la vida las leyes generales de la Naturaleza: en Medicina,-en desarrollo de pueblos, en la creación del carácter,- en medicina de alma. Las leyes de una locomotora son las del cuerpo humano. Las leyes de las mareas son las de los pensamientos. Y las leyes que rigen la existencia de un pueblo, son las mismas que rigen la vida de una flor. Pues-¿de dónde viene su admirada sabiduría a las gentes de campo y de mar? La felicidad de que gozan no puede ser más que el premio de la sensatez con que viven. Su sabiduría instintiva empuja a tiempo a los pueblos, y a tiempo los detiene. Podéis precipitar la salida de esas olas, mas tenéis que esperar a que se calmen de suyo, y a que se formen.” T22 p324
 
Hay que decir, porque es cierto, que la llamada -o llamadas, (que no se logra todavía la identidad)- medicina natural, o tradicional, o alternativa, aspira, -acaso sin lograrlo aun-, a esta concepción de la vida y por tanto de la salud y la enfermedad.
 
La inteligencia humana puede ser una excelente medicina: 
 
“que nuestra América enferma carece de las ardientes inteligencias que le sobran.”- T20 p26
 
Medicina del Alma
 
El mundo para Martí es una unidad, y aunque no lo explicita, el ser humano individual se compone de cuerpo, mente y espíritu. Por otra parte, como ya vimos, las leyes generales del universo se cumplen en cualquiera de sus componentes, es decir, que lo espiritual también está sujeto a leyes y, por tanto, es capaz de ser estudiado y sometido a experimento.
 
No hay que confundir lo espiritual con lo religioso, creo incluso que Martí siente recelo ante las religiones, precisamente por pretender conocer el espíritu sin estudiarlo experimentalmente. Y como una parte del cuerpo más, el espíritu también se enferma y se sufre por su causa. Existe una salud espiritual, que lamentablemente no es estudiada, ni se invierte en conocerla, ni se trata por especialistas, ni existen centros dedicados a tratar los males del espíritu ni especialistas que los atiendan. Veamos:
 
“Y he aquí la medicina, cubanos. . . he aquí el confortativo del alma, que también se enferma como el cuerpo, y dominada por la pasión, se postra o se entibia a veces;”- T4 p288
 
“El estaba enfermo de dos tristes cosas: de pensamiento y de vida.” T6 p370
 
Diagnóstico certero, se puede estar enfermo por pensar inadecuadamente y por vivir en determinadas condiciones, aunque esta enfermedad no esté incluida en algún diagnóstico clínico.
 
Y en carta a su amigo Ulpiano Dellundé le comenta:
 
“¿Que caedera es esa que me le ha entrado en el espíritu, que por ella viene Ud. a imaginar y a estar, enfermo del cuerpo? No más que una enfermedad tiene Ud. y es la prisión de su espíritu culto y diverso en condiciones feas y hostiles.” (T 4 P 88)
 
Y como solución a su mal le recomienda:
 
“Entre en sí mismo, y en la salud de sobreponerse a la contrariedad que le rodea, lo que es cosa fácil, con esas almas amorosas que le pueblan su rincón, y una obra de empeño que se ponga Vd. a escribir, y el hábito de acompañar en sus cabalgatas a su amigo Lambert. Tardes y domingos, a la hierba. Levántese de su inconformidad, -mírela desde arriba, con la ocupación y contenido de algún trabajo sostenido y fuerte,- y verá nuevo, colorado y sin hígado a mi noble amigo Dellundé. – Sea quien es, y no se deje picotear por la menudencia. ¿No ve, desde su balcón de su casa, el monte? Vaya a él, -y álcese con él.” (T 4 P 89)
 
He aquí un ejemplo de mal espiritual y también de tratamiento, y aparece un elemento nuevo, importante y premonitorio, los males del espíritu afectan al cuerpo. La epidemiología lo demuestra día a día, pero ocurre que la ciencia actual considera al espíritu fuera de sus fronteras.
 
“Dígase sólo que Filadelfia mostró cuidado maternal al viajero que, con aquel brío de almas, parecía a poco haber recobrado toda su salud. “La muerte, decía alguien una vez, sería la pérdida de mi fe en la bondad y decoro de mi pueblo; pero mientras mi pueblo aspire a la libertad; sin miedo a los esfuerzos necesarios para conquistarla,-vivo”. La salud de quien ama a la patria, está en la patria. La sirven, y se renace. La abandonan, y se muere. Algunos pasan vendados por el mundo, sin conocer, por el entretenimiento del egoísmo, que la patria es nuestra entraña." T5 p 18
 
Aparece la patria como un componente esencial de nuestros espíritus y condicionante de la salud de los que la aman de veras. Igual puede ocurrir con el resto de los elementos del espíritu, los hijos, la pareja, los amigos, la misión, el ser etc. que de esta forma adquieren su lugar y trascendencia vital, carne y sangre, y no una especie de nube intrascendente que nos sobrevuela. La vida espiritual influye tanto en lo psicológico como en lo biológico.
 
“aquellos hombres buenos, de más alegría y salud que los que viven con virtud menor, atienden con finura ejemplar a sus deberes de caballeros servidores.” T 5 p 252
 
“Pero ¿a qué hablar de lo malo? Ello se cae solo. No hablar, ya es hablar mal. Sólo en los casos de reincidencia en el delito, deja de ser la crítica una pedantería. Admirar hace bien y da salud.” T10 p438
 
Las condiciones espirituales en que viven las clases privilegiadas, podrían explicar en buena medida sus problemas de salud. Aquí podría estar la causa -y creo que está- por la cual no se invierte en el estudio del espíritu. Sería una especialidad muy subversiva y revolucionaria, hasta para los privilegiados que correrían algunos el riesgo de volverse -por su propio bienestar- aliados de los humildes, y trabajarían por levantarlos.
 
“Como sólo iba pintada una que otra anciana loca, se podía ver por lo pobre del cutis, así como por lo desmedrado de los cuerpos, que las angustias de la vanidad en que aquí viven los ricos, y el ansia con que el banquero inseguro y vinoso engendra su prole, y la falta de sentimiento en las ocupaciones y objetos de la vida: no son elementos sociales que perpetúen la salud y la hermosura.” T11 p396
 
“De la maldad enfermó y de la maldad le nace un hijo.” T15 p102
 
“Llevaba Juan Jerez en el rostro pálido, la nostalgia de la acción, la luminosa enfermedad de las almas grandes, reducida por los deberes corrientes o las imposiciones del azar a oficios pequeños;” T18 p196
 
Una condición espiritual puede ser -y de hecho lo es a diario, sin que conste en las historias clínicas- causa de enfermedad y hasta de muerte.
 
“Una terrible enfermedad de espíritu, y una caída de todo mí cuerpo, me han tenido sin poder alzar la pluma,-muerto, Bello, porque hay penas que matan.” T20 p500
 
“Enfermedad de vivir: de esta enfermedad se murió Acuña.” T20 p252
 
“A exaltadas imaginaciones y desconfianzas enfermizas le llevaba aquel nobilísimo desasosiego, y el pesar de creer que no podría detener este peligro le fue enflaqueciendo las fuerzas y avecinándolo a la muerte; por ser el morir de miedo ante la debilitación de la virtud, remate propio de aquella limpia vida.” T8 p188
 
“Se ha muerto de deseo” (T 13 P 166)
 
“Jaime Flood que acaba de morir en París, más que de enfermedad, de la zozobra de ver su gran riqueza puesta en especulaciones, en peligro de ruina. Se muere de estos afanes del dinero, como de los del poder.” T12 p196
 
“y murió de la pena, más que de la enfermedad, a los pocos meses.” T13 p182
 
“Y de ambición ha muerto ese hombre de apariencia tan suave que nadie hubiese dicho que de eso muriera.”(T13 P159)
 
“A este hombre lo ha matado un elemento oculto, que obra poderosamente sobre las fuerzas de construcción, entre las fuerzas de destrucción de la humanidad: un elemento rencoroso, inteligente e implacable: el odio a la virtud” (T 13 P 199)
 
“Y era también que doña Andrea conocía que su pobre hijo había nacido comido de aquellas ansias de redención y evangélica quijotería que le habían enfermado el corazón al padre, y acelerado su muerte:” T18 p220
 
“Las almas enfermas mueven difícilmente las manos; pero son las que necesitan más consuelo.” T20 p30
 
Es más, las enfermedades del espíritu se transmiten a la descendencia, y pueden condicionar enfermedades, muchos años después, René Spitz, un investigador español, demostró que los estados emocionales de las madres se transmiten a sus hijos, provocándoles trastornos físicos, como el cólico de los tres meses, este autor demostró que los estados emocionales de las madres son la causa básica del asma infantil. A pesar de que no hay fondos ni apenas investigadores que estudien el tema. Martí hace ya más de un siglo lo sabía, incluso que esta ley es válida hasta para los animales. 
 
“Lo cual quiere decir que quien quiere que las ovejas le rindan buena lana y las vacas buenos terneros, las ha de abrigar y cuidar bien, y tratarlas con caridad y ciencia: para que no se le enfermen por incuria, o le den hijos ruines y entecos, como todos los del abandono y la tristeza.” T15 p382
 
Veamos algunas medicinas espirituales, que aun no se enseñan, ni se divulga su efecto sanador para el cuerpo y para la mente.
 
“¿Qué amigo es Vd. que no le manda a menudo la medicina de sus cartas, como va el médico a casa del enfermo, cuando ha de saber que esto de sentirme querido y alentado por los hombres buenos es para mí tal vez el goce mayor, y la única fuerza, de este mundo?” T2 p230
 
“Ya rebasé de la maluquera, más que por otra cosa, por la medicina, para mí eficaz, de la nobleza que veo a mi alrededor;” T1 p348
 
“la tierna y delicada amistad, que vuelve la salud a los enfermos, estanca la sangre que suele brotar a raudales de las puñaladas del corazón, y hace fuertes e invulnerables a los hombres.” T2 p178
 
“por la redacción de Patria: donde todo cariño es agradecido y loado todo mérito, y más que ninguno el que viene de la salud del corazón. Virtudes se necesitan, más que talentos.” T1 p452
 
“Yo que vivo, aunque me he muerto,
Soy un gran descubridor,
Porque anoche he descubierto
La medicina de amor.” T16 p100
 
Por supuesto que los factores sociales, el espíritu que alienta y alimenta la organización de las existencias individuales, es la fuente más importante de salud y enfermedad de las almas.  
 
“No se contenta con estudiar las pequeñas enfermedades del alma en la tierra, sino que se sienta con derecho natural para el examen, a examinar la organización y presentir los destinos finales del alma humana.” T19 p354
 
“Por lo pequeño de la letra verá Vd. que el alma anda hoy muy triste, y acaso la causa mayor sea, más que el cielo oscuro o la falta de salud, el pesar de ver como por el interés acceden los hombres a falsear la verdad, y a comprometer, so capa de defenderlos, los problemas más sagrados.” T1 p246
 
Siguiendo esta línea argumental, podría hablarse de epidemias de egoísmo, de maldad, de soledad, de tristeza etc. Y el virus provocador, que enferma y mata, hay que buscarlo en la organización social. Hoy, con la fabricación en el laboratorio de agentes patógenos de diversos tipos, la parte más diabólica y loca de esta determinación espiritual se ha puesto de manifiesto.
 
Busca y encuentra Martí, pruebas que demuestren la validez de sus conceptos a aquellos que se empeñan en ocultar su realidad:
 
“-Nuevas pruebas amontona la experiencia contra los que mantienen que todo en el hombre es producido por el choque de una acción externa; que el hombre no es más que un pedernal que al ser herido por el eslabón produce chispas; que no es más, en suma, el hombre que un receptor de impresiones, que tiene el poder de ordenarlas y contarlas, o un haz de nervios, que los actos exteriores sacuden caprichosamente, sin reconocer en las facultades espirituales del hombre, que niegan la capacidad de reproducir actos que no necesitan de nuestro juicio, o el calor de nuestra imaginación. Pocos meses hace, unos guardias de la policía recogían de una acera a un infeliz que moría entre horrendas convulsiones, “y sentía todos los síntomas que él sabía que producía el arsénico”,-cuando en realidad no había tomado arsénico, como creía el agonizante, sino unos polvos inofensivos que le vendió, adivinando su intento, un farmacéutico precavido. Ahora acaba de darse otro caso semejante en Filadelfia: murió allí un niño de hidrofobia, y, en una de las convulsiones de su agonía, un trozo de la flema espumosa que le llenaba los labios cayó en uno de los ojos de su padre. Es éste de temperamento nervioso, y creyó al punto que se había contagiado de la enfermedad terrible. Experimentó todos los síntomas, llegó a toser con ese ruido de ladrido con que todos los hidrófobos tosen, y, a despecho de todos los esfuerzos de sus médicos, moría. En vano se le decía que la hidrofobia no se comunicaba de aquella manera; en vano le alegaba uno de los médicos que él también había recibido en el rostro y en las manos aquella espuma flemosa; en vano le repetían que la enfermedad no podía desarrollarse a aquel grado en tan breves horas. Lograron al fin calmarlo con poderosas dosis de cloral.” T23 p222
 
En carta -muy conocida- que escribió a su hermana Amelia, se define a sí mismo como Médico de Almas.
 
“-Ve que yo soy un excelente médico de almas, y te juro, por la cabecita de mi hijo, que eso que te digo es un código de ventura, y que quien olvide mi código no será venturoso. He visto mucho en lo hondo de los demás, y mucho en lo hondo de mi mismo. Aprovecha mis lecciones.” T20 p286
 
Y reitera el concepto cuando escribe:
 
“Y cuidado con que le vuelvan a entrar esos miedos, que yo conozco bastante el dolor del mundo para ser indulgente con todas las formas, y aun injusticias de él; y en las cosas del alma soy como los médicos, que siguen curando al enfermo que les muerde la mano. Pues aun cuando muerda la mano ¿no es por enfermedad? La desconfianza, ¿no es una enfermedad, además de ser un deber? Y dudar yo de Vd., que es cien veces más generoso que yo, me seria más difícil que dudar de mi mismo. No dudo de mí mismo. Ni del sol tengo celos, porque ni él me gana en calor ni en limpieza. Soy pecador; pero no en mi manera de amar a los hombres.-A preguntar, pues; y créame, por Dios, lo que le digo: no tuve gusto más grande que el de ver semejantes preguntas, útiles y viriles, sobre la mesa.” T20 p372
 
También la amistad y los amigos son como médicos:
 
“Enfermarse es pecar. Pero hay médicos diversos,-- y el mejor, es un buen amigo.” T20 p360
 
Y esta medicina del alma, requiere de métodos y procedimientos propios y complejos, no puede igualarse a la medicina del cuerpo porque:
 
“A Ud. le contaría yo, seguro de que no se reiría de mí, las morideras que me tienen tan silencioso, y suelen parar, como este mes, en enfermedad, que un médico cura con píldoras, y otro con purgas, como si de la soledad del alma, de la plétora de 1a vida, de la inactividad forzosa, de la vergüenza y pesadumbre del empleo fútil, pudieran curar a un hombre sincero mixturas y dracmas.” T20 p148
 
Veamos aunque sea de forma somera, algunas complejidades del concepto de alma:
 
“La teoría de los corpóreos es ésta: ¿vale más lo que pesa más: un intestino que segrega es más monarca que un alma de mujer? Yo dejo a los extravagantes en su reino, y vuelvo al mío de vaguedades y de esencia. Lo que yo llamo cuerpo no es el cuerpo en si, sino una especie de alma corpórea y levadura terrenal, con que los sentidos se mezclan en los sentimientos, yo llamo cuerpo a las mezquinas ideas, a las satisfacciones vanidosas, a todo lo que no siendo material no es sin embargo amor fraternal. Pasión por el deber: preferencia por el martirio voluntario, esto es alma que asciende. Lo otro es cuerpo que retiene. Esa clase de cuerpo que hay que vencer. El roce del alma con la tierra produce esa alma corporal. Esto es lo que ha de dirigirse, para que en el vuelo vaya todo unido.
 
Se cree que romper es atar, y pretendiéndose salir de la vida, se pretende trasponer una época. En lo universal como en lo civil, el que olvida una ley sufre una pena. Lo civil bueno no es más que lo universal concreto. Lo perfecto positivo será lo exacto natural. Estamos naturalmente -luego debemos estar-. Es muy agradable deshacerse el cráneo; pero debe esperarse a que se deshaga por sí solo.” T22 P322
 
“Unos olvidan que en la arrobadora armonía universal toda teoría sobre el cuerpo ha de ir comprobada por una correspondiente sobre el espíritu; otros, ensimismados y soberbios, desconocen aquella relación del alma al cuerpo que no es desemejante de la de la música sublime con el sentimiento que la expresa, ¡y con cuya cuerda perecedera no se extingue la música! Todo se afina, se purifica y crece.” T11 p278
 
“La vida espiritual es una ciencia, como la vida física. Esta época nuestra es grande, no por lo que ha aprendido, sino porque ha descubierto lo que se tiene que aprender. En cuanto al hombre, nacido en 1793, aunque venía ya encinta desde tres siglos antes, comenzó a entender la libertad y a ejercitarla, comenzó a ser luminoso. Ha tomado con mano segura la razón, y la está paseando, absorto y jubiloso, ante las bellezas que descubre, por las profundidades de sí mismo.” (120.15 P 396)
 
El concepto de unidad universal, que podemos situar en el núcleo mismo de la filosofía martiana, se aplica también, por supuesto, al ser humano y a sus métodos de conocimiento de la realidad, así como a las prácticas que en ellos se sustentan. La metafísica, equivocada y torpemente se ha pretendido contraponer a la holística de forma antagónica, cuando debía ser uno de sus factores, una parte esencial de su cuerpo conceptual y también de su cuerpo actuante.
 
“Y ¿es que es loca la ciencia del alma que cierra los ojos a las leyes del cuerpo que la mueve la aposenta y la esclaviza, y es loca la ciencia de los cuerpos que niega las leyes del alma radiante que llena de celajes, sosela y arrebola y empabellona la mente de los hombres? El pensamiento puede llevar a hacer saltar en pedazos el cráneo, y puede hender la tierra, y llenar de mar fresco la arena caliente del Sahara, y el cráneo frío enfría para la tierra el pensamiento, y el polvo del Sahara puede ahogar en su revuelto torbellino el cuerpo en el que anida el espíritu de un héroe. La vida es doble. Yerra quien estudia la vida simple”. (120.15 P 373)
 
El lector inteligente habrá adivinado ya la respuesta a la interrogante que encabeza este esfuerzo, hay que atender a la vez todos los factores que influyen en la salud, incluyendo el espiritual, y ¿Por qué no? También al social. Ello requeriría un salto en la actual práctica de la atención, regido -dígase lo que se diga- por el estudio y atención al cuerpo físico, estructural y bioquímico. Y formar especialistas en medicina de almas, en enfermedades psicosomáticas. Y especializarlos, no sólo por el lugar del cuerpo en que se manifiestan las lesiones, sino también por las causas más sutiles que las provocan, condicionan o influyen en ellas. En fin… 
 
“No hay vueltas que darle. Hay que poner hospital de almas como se pone hospital de cuerpos. Y que se cure la enfermedad con la mayor ternura de este modo, no quiere decir que no se le ponga nombre a la enfermedad. Descubrirla, y curarla.” T21 p370
 
Y esta atención -que por supuesto, no ha de ser sólo hospitalaria- nos es muy necesaria porque hoy como ayer:
        
“Todo el mundo tiene una enfermedad y una pena.” T20 p492
 
Y más aun, porque:
 
“Realmente, el cuerpo no es mas que un siervo del espíritu”. (120.22 P 221)
 
Medicina Psicosomática
 
Luego de examinar el tema de los factores del alma en la salud, corresponde hacerlo con una parte de la vida muy vinculada a esta, lo psicológico. Por supuesto que Martí no pasó por alto este aspecto de la vida. Ocurre, sin embargo que mucho de lo que concebimos como psicosomático, en realidad es somato psíquico, pues, con el tesón propio de la terquedad, queremos una y otra vez explicar lo psíquico con lo somático. Si fuésemos capaces de asimilar la lección martiana, acaso podrían unirse lo psicológico y lo espiritual en una misma profesión, al menos sería un primer paso adelante en la tarea gigante de ennoblecer a los seres humanos y hacer su paso por la tierra más amable, feliz y disfrutable.
 
“Lo mató el mal de esta época. Las rocas roen las costas, les comen los bordes, abren en ellas cavidades, las echan hacia adentro: en este tiempo de ansias, en esta colosal y descompuesta regata por la prominencia y el lucro, en este celo necio e infecundo del bien ajeno, en este súbito desequilibrio que han traído las conquistas modernas entre la igualdad de los derechos políticos, que abre las puertas a todas las aspiraciones, y la fortuna y la condición social, que no se igualan con tanta presteza, bate sobre los corazones la sangre agitada por el correr, por el desear, por el envidiar, por el temer que de un revés se lleve la fortuna el bien codiciado, siempre escaso. De mucho latir se le murió el corazón al vicepresidente o tal vez de haber deseado en vano”. (T 13 P 147)
 
“J. Leonard Corning acaba de publicar, por medio de la casa de Appleton, un libro sobre Cansancio y agotamiento del cerebro, que parece notable. Jamás, dice con razón el autor del libro, han tenido que pensar los hombres tanto como ahora; ni tampoco han sido jamás tan numerosos los factores que ejercen una influencia dañosa en el mecanismo cerebral. Todo empuja, precipita, exaspera, exacerba, arrastra. Se tiene miedo de quedarse atrás. Se quiere ir, por arrogancia humana y por tener segura la subsistencia, al nivel de todo lo que se ve. Todo es ferrocarril, teléfono, telégrafo. La actividad es tremenda, el sueño inquieto, el ansia permanente. Las fuerzas no se reparan en el grado en que se pierden. Se siente que la vida en estas grandes ciudades se consume, adelgaza y evapora. La situación general mejora; pero antes que ese cambio favorable en la condición humana quede definitivamente asegurado, muchos habrán perecido en esta carrera vertiginosa en que se está haciendo la mudanza. Ni médicos ni fisiólogos niegan que la demencia, como una enfermedad, no ha sido nunca tan frecuente como ahora. Y es que falta también, en la mayor parte de los individuos, la esperanza en lo futuro, por lo que se dan con prisa de avariento a los goces que se tienen a la mano en esta vida.” T13 p246
 
Los estudiosos del estrés debían revisar estos conceptos enunciados por Martí. Mucho más reales, objetivos y certeros que los sustentados en los que se basan en un ser humano aislado de las influencias sociales.
 
Y como muestra de la convicción de la influencia de los valores humanos, en la salud, valores concebidos desde la mirada de todos, desde la mirada del pueblo y no desde la del explotador, el soberbio y el egoísta, que por serlo mismo están enfermos, del alma y el cuerpo, comenta:
 
Lucha es la vida, y no hay que rehuirla. Sólo los que se saben sacrificar llegan a la vejez con salud y hermosura. T2 p 116
 
Veamos una breve enumeración, de potenciales efectos de la emoción en el cuerpo:
 
“Pero hay aún mucha vida en aquella muerte. Los pulmones, roídos por la orgía; el corazón, hinchado por el pesar; el cerebro, fatigado por el pensamiento; los ojos, enfermos por la labor; la sangre, envenenada en la ciudad, ¡siempre mefítica!, hallan igual alivio en aquellas corrientes de agua varia y pura, en aquella paz amable y pintoresca, ante la soberbia arcada del palacio roto” T7 p126
 
“Suele así el miedo, natural consecuencia de la culpa, animar con calor enfermizo las mejillas.” T4 p186
 
Muchas veces se acusa y se cuestiona a lo psíquico, desde un hecho real, el efecto placebo. Se dice que su influencia no es real, sino imaginaria, que no se puede comprobar “científicamente”, en fin, se trata de negar su significación. Para sorpresa del autor y de muchos veamos el efecto placebo al revés:
 
         “La medicina pasa al médico, que ya por serlo cura, y con su sonrisa suele abatir la fiebre.” T 11 p164
 
Se sabe que durante mucho tiempo se recetaron sustancias que, objetivamente, no tenían influencia alguna en los síntomas, y, sin embargo, los síntomas mejoraban o desaparecían. Visto desde la mirada del sufriente, y desde la vida real, podría decirse: ¡Viva el efecto placebo! Estudiémoslo, conozcámoslo y utilicémoslo, pues parece ser que resulta eficaz y económico. Ojalá todos mis síntomas -¿los suyos no?- fuesen susceptibles a su influencia.   
 
Muchas veces he pensado que las llamadas enfermedades crónicas lo son -y lo seguirán siendo- por el desconocimiento de sus causas reales, desconocimiento que determina un sistema de afrontamiento con el problema inadecuado, que nunca llevará a su solución, precisamente por que no se invierte en conocerlas, ni siquiera existen centros especializados, lo psicosomático, cuando más, forma parte de las mismas estructuras biológicas, y una parte sobre todo formal. Hemos sido capaces de erradicar algunas enfermedades causadas por virus y bacterias, en cambio las crónicas no transmisibles aumentan sistemática y al parecer caprichosamente, a pesar de las millonarias inversiones que se hacen para estudiarlas y tratarlas -también producen millonarios dividendos a las transnacionales productoras de medicamentos, reactivos y equipos médicos- Un concepto que situase a lo psicológico en el lugar que corresponde y una organización, preparación de capital humano e inversión en el conocimiento de este factor, acaso lograría avances significativos en el control de este problema de enfermedad. Sin embargo, a juicio de este autor, seguimos en los umbrales:
   
“La ciencia este ya en los umbrales de un mundo singular que empieza a ser científico. El médico y el cirujano deben contar con la influencia psíquica, como con sus bisturís y sus vendajes.” T11 p476
 
Medicina de la Mente
 
Siguiendo el camino iniciado, corresponde ahora tratar acerca del concepto martiano de la medicina de la mente, aunque su pensamiento, -holístico y dialéctico- se resiste al establecimiento de fronteras metafísicas, la constante interconexión y mutuas determinaciones entre las diversas facetas esenciales de la realidad, son una constante en sus reflexiones.
 
“-El estado nervioso, tan frecuente en nuestros hombres y mujeres, no es más que debilidad nerviosa. El agria nuestro carácter; él nos sobresalta y nos contrista; él finge a nuestra imaginación excitable enfermedades imaginarias, y no hay más que un medio de salvarse de él: fortalecer el sistema nervioso.” T23 p248
 
En la mente, como en el cuerpo, resulta esencial la prevención. A continuación otro ejemplo de lo sistémico en Martí, busca, con mirada penetrante, hasta donde los diferentes sistemas se interpenetran.
 
“-Un singular ejemplo de la influencia de una imaginación enfermiza es el caso de una mujer de Patterson, (Estados Unidos) que creyó que se había tragado la dentadura postiza que usaba, y sufría de un modo real y vivísimo como consecuencia de este capricho de su mente. Su médico le administró en vano los usuales paliativos, y hasta que no se halló envuelta en las almohadas la dentadura, no cesó la agonía de la pobre mujer.” T23 p156
 
Y, como en todo, las condicionantes ambientales y sociales, adquieren singular trascendencia.
 
“-Hemos de repetir, porque es útil, lo que dice el inspector médico de uno de los asilos de dementes de Inglaterra. Aparece de sus investigaciones que una gran parte de los locos que asiste el asilo, han venido a locos por aislamiento y nostalgia: considerable número de los dementes es de personas que hablan mal inglés. Los pastores, que viven en soledad forzosa, se vuelven locos con frecuencia. La soltería prolongada, forzosa a veces en aquella comarca, Gales del Sur, en que el número de mujeres es una tercera parte menor que el de hombres, es origen frecuente del trastorno. La prolongación del alimento por la leche materna a los niños es también causa de locura. No lo menos el beber con exceso malos licores, ni el beberlos con exceso y abstenerse de ellos de súbito. Pocos casos cuenta el asilo de locos por herencia.” T23 p146
 
Salud e Higiene
 
Trascendental importancia concede Martí a la higiene, como principal fuente promotora de salud. Y la salud concebida a la vez como espiritual, mental, física, social y ambiental.
 
“la única salud verdadera, que es la que viene a un cuerpo bien administrado del orden de la mente y la serenidad del corazón.” T5 p 392
 
“esa salud asegurada en la vejez por la paz del alma y el gozo del trabajo” T13 p312
 
En una investigación reciente, citada por Noam Chomski, se encontró que el factor que correlacionó más fuerte con la longevidad fue la satisfacción con el trabajo. De la paz del alma, resulta evidente su importancia, aunque quizá no existan aun instrumentos para medirla.
 
-Y dice el lienzo todo, que el trabajo da salud, que la mujer es hermosa y consuela, que la humanidad codicia y hierve. T 5 p 286
 
A continuación una afirmación trascendente, que ha de presidir toda acción en salud:
 
“La verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave: la Higiene es la verdadera medicina. Más que recomponer los miembros deshechos del que cae rebotando por un despeñadero,-vale indicar el modo de apartarse de él.” T 8 p 298
E insiste en otro lugar:
 
“Mejor es evitar la enfermedad que curarla. La medicina verdadera es la que precave.” T8 p302
 
Medicina del Trabajo y Ambiental
 
Aunque casi podría incluirse en el epígrafe anterior, como higiene ambiental y del trabajo. Tiene sus matices propios. Martí conoce los efectos nocivos de la ciudad en la salud, y tanto le motiva esta realidad, que nos lo dice en verso y en prosa:
 
Envilece, devora, enferma, embriaga
La vida de ciudad: se come el ruido,
Como un corcel la yerba, la poesía. T16 p270
 
“la ciudad triste, enfermiza, pálida, de los mineros.” T12 p264
 
Inevitablemente viene a la mente uno de los propósitos del socialismo, eliminar la diferencia entre la ciudad y el campo, en el sentido de disminuir o hacer más campestre a las ciudades y no a la inversa, como algunos parecen haber entendido.
 
“Para comentar no tenemos tiempo; sino apenas para anunciar. Cuanto hay de nocivo a la salud y a la inteligencia en ciertos oficios, y el modo con que se puede remediarlo; cuanto es necesario tener en cuenta para evitar catástrofes en las fábricas y en las minas, y para hacer menos ingrato el trabajo en unas y otras,” T8 p 438
 
Esta frase podría señalar la entrada de cualquier institución especializada en medicina del trabajo. Por último, la ociosidad misma, como vagancia y no como desempleo, es enfermiza, ha de ser concebida y tratada como tal.
 
“La enfermiza ociosidad originada por una educación puramente literaria, roba al trabajo útil algunos mozos jóvenes: las máculas que el progreso deja a su paso, la usura, la empleomanía, roen a la ciudad, -pero el movimiento unánime en busca de la riqueza honrada es, por suerte, incontrastable.” T19 p84
 
 
Medicina Natural
 
Aunque casi todo en Martí anuncia la importancia de la medicina natural y tradicional, vale señalar algunos pensamientos específicos sobre la misma:
 
“Se sabe que la Botánica, base de la ciencia médica en todos los pueblos nacientes, y elemento casi único de la sabia Terapéutica china, figura grandemente, y acaso exclusivamente, en el sistema de curación de los indígenas, no desdeñado por cierto, sino muy atendido por los médicos cuerdos.” T7 p242
 
Siempre premonitorio, habla a la vez de medicina natural y de auto curación, sin obviar el señalamiento oportuno del peligro que constituyen los charlatanes y rufianes.
 
“-Se publica en Francia un buen periódico de medicina práctica, más útil desde que se sabe que el arte de curar consiste más en evitar la enfermedad y precaverse de ella por medios naturales que en combatirla por medios violentos, e inevitablemente dañosos para el resto del sistema, cuyo equilibrio es puesto a contribución en beneficio del órgano enfermo. La higiene va siendo ya la verdadera medicina, y con un tanto de atención, cada cual puede ser un poco médico de sí mismo. Debía hacerse obligatoria la enseñanza de la higiene en las escuelas públicas, y principalmente en las escuelas de niñas, y hoy más en las escuelas superiores, puesto que las niñas de hoy han de ser las madres de mañana, y los higienistas saben de la naturaleza humana y sus achaques más que los abominables curanderos, que demuestran que la ignorancia osada es todavía reina de los hombres, y que en estos tiempos de luces aún hay quien crea en hechiceros y encantadores, y en que aquel que ha estudiado con celo y afanes el arte de hacer zapatos, hace zapatos peores que aquel que no estudió jamás el arte de la zapatería: porque tanto vale fiarse de un curandero parlanchín y negar su fe a un médico.” T23 p286
 
Y, por supuesto, como buen conocedor, señala la importancia de la dieta para la salud:
 
“Comer bien, que no es comer ricamente, sino comer cosas sanas bien condimentadas, es necesidad primera para el buen mantenimiento de la salud del cuerpo y de 1a mente.”T8 p 436
 
Conclusión
 
He dejado para el final la medicina abierta, que bien podría considerarse análoga a la auto curación. Espacio que existe aun, por el ya señalado desconocimiento de algunos factores esenciales de la salud y la enfermedad humana, por la falta casi agónica de especialistas e instituciones que estudien desprejuiciadamente los factores espirituales, psicológicos, sociales, culturales y ambientales de este gran sistema, por la falta de inversión en el espíritu, por un concepto estrecho del ser humano, y por la ideología inhumana de las sociedades de clase. Esta situación hace posible el resultado, referido por Martí, de una investigación hecha en Londres:
 
“-En uno de los hospitales de Londres se escogieron 30 enfermos atacados de una misma afección y fueron instalados en tres salones, y tratados, los de un salón alopáticamente, los de otro por la homeopatía y los del tercero solo fueron cuidados sin darles ningún remedio. De los primeros murieron 7, de 1os segundos 5 y de los últimos ninguno. Resulta de aquí que la mejor medicina es la que no se ha tomado.” T23 p202
 
Si repitiéramos hoy el experimento, ¿podrían obtenerse semejantes resultados? Podría preguntarse algún observador ingenuo.
 
Y ¿es que ocurre igual en el cuerpo de la salud que en el resto de la sociedades de clase? Donde:
  
“Aquí, como en todo cuerpo social: los pobres aspiran a la justicia, los ricos al abuso, los perezosos a la holganza, los empleados a la perpetuidad, los políticos al despotismo, los sacerdotes a la agorería.” T11 p254
 
Es decir que primen las pasiones y el espíritu de cuerpo, -y de poder- la convicción de que se posee toda la verdad por dominar -aunque sea a la perfección- una parte de ella. La Medicina forma parte de la sociedad, y de ella depende, no sólo en cuanto a la determinación de la atención según la clase, sino también en cuanto a los principios conceptuales que la sustentan. Que detrás de la falta de inversión, de la consideración misma de ciertos factores, etc. puede estar en más grosero interés de clase, dominio, poder o riqueza.
 
El mundo nuevo necesita repensar todos sus elementos, no sólo los económicos, de propiedad o de sustento, sino también los que sustentan todas las prácticas sociales, entre ellas la medicina. La ciencia, como afirmara ese excelente intelectual y amigo, Luis Vargas, en su obra “La idea de Ciencia en Marx” se ha constituido en “el brazo armado del capital” nos dice, y añade, “Si bien el progreso de la ciencia se nos presentan como los mascarones de proa del proceso a que se encuentra sujeta la civilización industrial, el verdadero artífice de todo el movimiento es el capital”
 
Como nos enseñara Martí, en prólogo a un libro dedicado a analizar el comunismo:
 
“Esos analizadores del cuerpo social, descubridores de leyes universales, señaladores de remedios eficaces y ciertos -aunque al principio de efecto invisible, reveladores de la naturaleza complicada de los pueblos, verdades que surgen de la marcha simultánea de sus elementos diversos, y necesidad de ajustar a ellas -para que no mueran, como feto sacado del seno materno- las reformas más urgentes; revelar, en suma, la ley ineludible, la razón triunfante, el porvenir seguro, la esterilidad de la precipitación, la reacción que acarrea la rebelión inculta, el triunfo definitivo de la calma activa: -es ser caballero de los hombres, obrero del mundo futuro, cantor de alba, y sacerdote de la Iglesia nueva.” T5 p103
 
(Cuentos de Hoy y de Mañana, Rafael de Castro y Palomino, donde este habla de las ideas comunistas)
 
Cuba, por derecho conquistado, que se ha pagado caro, -como la libertad- es hoy, y aspira a seguir siendo, una potencia médica. Es el único país donde la medicina natural es parte de la salud pública oficial -en el resto es privada-. Acaso porque, entre otros factores, el poder burgués intuye su potencial revolucionario, su capacidad de promover cambios sociales en función del bienestar, la salud y el decoro de los seres humanos.
 
Martí, -su pensamiento preclaro y visionario- como hemos visto, y como en todo, puede ayudarnos en la tarea planteada, -como voluntad política- de hacer a nuestra patria vanguardia en la práctica de una medicina nueva, más que alopática, homeopática, natural o tradicional, abierta a todo aquello que demuestre capacidad de hacer sanos y felices a los seres humanos.
 
Para ello necesitamos estudiar y estudiar, aplicar y aplicar, pensar y pensar en cómo hacer realidad cada vez de forma más profunda y eficaz, la integración científica de todo lo que tenga que ver con la vida humana, incluyendo los hechos del espíritu, convertirnos ser “caballero de los hombres, obrero del mundo futuro, cantor de alba, y sacerdote de la Iglesia nueva.”
 
Lic. Orlando Licea Díaz
15 mayo 2009 4pm
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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