Aspectos Conceptuales » Lo único importante es el Amor, Jorge Daniel García Salmán

Última actualización: 27/06/2009

 

LO ÚNICO IMPORTANTE ES EL AMOR
 
Jorge Daniel García Salman (*)
jorgedaniel.garcia@infomed.sld.cu
 
 
 
Yo fui uno de los que pretendió que su país llegara al estatus de país desarrollado,
A comienzos de los años 90, en Cuba comenzaba el desabastecimiento más crudo de su historia, cuando muchos nos percatamos de que hasta el pegamento de las etiquetas provenía de una Unión Soviética en pleno proceso de extinción.
Fui abanderado de las ideas de la competitividad, los balances financieros, el desarrollo del mercado. El PIB era el más importante de los índices. Fui representante de la propiedad industrial en mi Instituto, dentro de la estrategia concebida para que nada que surgiera de nuestro trabajo que se pudiera patentar se quedara sin patentar. Incluso pensé una vez que cobrar los servicios de salud no era una mala idea.
Sin embargo, poco a poco empecé a evolucionar en otro sentido, a partir de mi propia experiencia como padre, de la práctica de artes marciales y de alguna información que cayó en mis manos, que me indujeron a pensar que no todo lo que me había sido enseñado era cierto.
Rechacé la opción de trabajar en una corporación farmacéutica francesa porque eso me impediría trabajar en la protección cerebral contra la isquemia y el trauma, con agentes terapéuticos desarrollados en mi país. Resolví abandonar mi cargo al frente de la propiedad industrial porque llegué al convencimiento de que todo el saber humano debe ser patrimonio de la humanidad. Empecé a llevar un estilo de vida natural, dejé definitivamente de fumar, gané en salud y empecé a ayudar a otras personas a hacerse más saludables.
Me percaté de que era preferible educar a las comunidades a abandonar estilos de vida perjudiciales que salvar de la muerte o de la discapacidad al que ya se ha infartado. Redescubrí la docencia y experimenté el placer de enseñar y el arte de convertir las materias más difíciles, en fáciles para los demás.
Dejé de sentirme cubano para sentirme latinoamericano, para finalmente llegar a sentirme terrícola.
Pasé de pensar que el amor era importante, a pensar que el amor es lo más importante, para finalmente concluir que el amor es lo único importante.
Ahora me pregunto cuántos de los que eran como yo pudieran dejar de ser robots para convertirse en pilotos, cuántos pudieran despertar del letargo de tratar de pasar del tercer mundo al primero, ya que precisamente se trata de NO pasar, como cambiar de tren, cuántos podrían empezar a moverse en el sentido adecuado con un empujoncito en el instante y la dirección precisas.
Una vez alguien me escribió diciéndome que mis reflexiones eran agudas. Tal vez sea porque estuve mucho tiempo dormido y fui capaz de evolucionar por mi mismo paso a paso, y de construir mi actual concepción del mundo ladrillo a ladrillo, tarea que no se terminará nunca.  
He hecho un brevísimo recuento de mi vida desde 1990 hasta la fecha.
Mis disculpas por haber hablado demasiado de mí mismo, pero si mi experiencia pudiera servirle a otros a través de estos sentipensares, sería como multiplicar nuestra felicidad común.
 
(*) Doctor en Ciencias de la Salud, Investigador Auxiliar del Instituto de Neurología y Neurocirugía y Profesor Titular de la Facultad de Medicina “Manuel Fajardo”, La Habana. Actualmente trabaja en el Centro Nacional de Medicina Natural y Tradicional, como Jefe de Gestión de Información, en la impartición de docencia de pre y post grado y en la asesoría de grados científicos.

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