Crónicas de Vivencias » Encuentro con Miguel Navarrete, cañero y poeta, Carlos Cristian Italiano

Última actualización: 14/08/2010

 

 

 

ENCUENTRO CON MIGUEL NAVARRETE, CAÑERO Y POETA
 
Carlos Cristian Italiano
carloscris2001@yahoo.com.ar
Merlo, San Luis, Argentina
 
No sé si es muy complicada la cosa ese de saberme expresar lo que pienso y eso de saberme escuchar. Pero la medicina va más allá de un saber académico porque depende de cuánto “ántropo” hay en cada interior de los que nos denominamos progres, iluminados, avanzada de la salud. Es una cuestión de conocer y andar hasta estar con el pueblo libre de ataduras, ni consumistas ni mesiánicas, que de todo hay.
 
Hace muy poco, julio de 2010, me encontré, trabajando en Tucumán para el Tren Sanitario, concretamente en el Pueblo de Ranchillos, con un hombre de 77 años, don Miguel Navarrete.
 
Con su aspecto pueblerino tenía el andar de alguien que vive observando y pensando. Por supuesto, esa persona resultó ser un poeta. Pero un poeta trabajador de la caña, fabricante de adobes y ladrillos y conductor de un programa de radio, hace el viaje de 22 km de de su casa a al pueblo en una bicicleta.
 
Nacido en Santiago del Estero, vive en Ranchillos desde hace más de 40 años y es muy querido por la gente. Me invitó a su programa de radio, un domingo, este hombre hecho al trabajo.
 
Mientras lo atendía, el día que lo conocí, me recitó una poesía. Con ella expresó un sentir, tan perdurable y necesario como los mejores libros de ciencia.
 
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Le pedí autorización y lo transcribo, despidiéndome así, creo yo, de la mejor manera.
 
                                                                   
A un niño de la calle…
“Despojos”
 
Un changuito arrodillado
frente a un plato de comida,
en el umbral de una puerta
con avidez ingería
el alimento que estaba
depositado en el piso,
mientras la puerta cerraba
 la entrada al domicilio…
 
Con una mano llevaba
hasta su boca comida
mientras con la otra secaba
las lágrimas que surcaban
hasta su ropa raída
y mostraba en su expresión
una rabia contenida
que oprimía su corazón.
Indignación infantil
mostraba el niño lloroso
con lágrimas de impotencia
que brotaban de sus ojos…
y el hambre desmesurado
 que mostraba el tierno infante
son pruebas que el desamparo
en la niñez es constante.
 
¿Cuándo se acabarán
el hambre y la miseria?
 
¿Cuándo, estos cuadros que aterran,
 relegados quedarán?
¿llegará el día anhelado
en que veamos a los niños,
con futuro asegurado
pletóricos de cariño?
¿habrá justicia algún día
ecuánime que esperamos
y no sea una utopía
la felicidad que soñamos?
 
Mientras tanto…quiera Dios
Que nunca más vean mis ojos
A esos niños que parecen
Menos que niños…despojos!

                                                               Miguel Navarrete

El Cardenal, Ranchillos, Tucumán
 
 
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