Interpretaciones Artísticas » Niñas y niños de Caracas expresan en dibujos cómo sienten la Vida

Última actualización: 26/01/2010

 

DIBUJOS QUE EXPRESAN EL SENTIR LA VIDA

Niñas y niños de 4º grado de una escuela de Caracas elaboraron abono orgánico en el aula.

Tras ofrecerlo a sus plantas preferidas, expresan con dibujos sus sentimientos.

A continuación el Relato enviado por Isabel Villarte (ivillarte@yahoo.com.ar):

 

"Graduación del Abono Orgánico”

 

  Giuliana

 

 Josnahir

 

Leonardo

 

Liliana

 

 Luis

 

 

 

  María José

 

 

Michelle Rodríguez

 

 

 Rafael

 

 

 

 

Esta es una experiencia que emprendí en la escuela donde mi hija ha cursado toda su escolaridad, desde 1998 faltando dos años para graduarse.
 
Decidí hacer abono orgánico dentro del aula, 4to grado, algo que venimos haciendo desde la Asociación Civil “Geografía Viva”, en varias escuelas de una comunidad popular, desde el año 2006.
 
Dentro de toda la gama de residuos  preferimos dedicarnos a lo que realmente está en las manos de todos reciclar, ya que es completamente gratis y no depende de ninguna industria.
 
Se trata de la materia orgánica, lo más detestado de la basura y que al botarla se convierte en enfermedad, en tanto que si se la transforma se convierte en salud.
 
Por otro parte, los olores, los insectos y el volumen de la basura disminuyen.
 
Generalmente los más pequeños son los más entusiastas para aceptar esta propuesta y es hermoso constatar que al ponerse en contacto directo con la tierra aumenta su autoestima.
 
Antes no me interesaba el final del proceso y cuando me preguntaban:
 
"¿Profe y después qué hacemos con el abono?"
 
Yo les respondía:
 
"No importa lo que hagan después, lo importante es que están reduciendo la basura y la contaminación, échenlo en cualquier monte y eso siempre será nutriente para la tierra".
 
Pero ahora no, ahora mi respuesta cambió radicalmente, después de la experiencia que he tenido en la Escuela de mi hija: lo más importante de todo el proceso es cuando el abono está listo, es como la graduación, es como el cierre del ciclo de aprendizaje... ha sido maravilloso asumir esta última parte...
 
De manera que entre abril y junio trabajé con el 4to grado. La primera vez que terminamos el abono les dije:
 
“Oigan, hoy es un día especial, hoy vamos a bendecir a nuestra Madre Tierra con nuestro abono, así que salgamos y coloquémonos a lo largo de las jardineras... yo pasaré con el cuñete y ustedes irán tomando abono con la palita y echándolo en la mata que deseen”.
 
La anécdota más linda fue que dos niños eligieron una triple palmera, en donde ellos se guindan en cada recreo y como en contrapunteo le fueron diciendo:
 
"Este es tu regalo por portarte tan bien con nosotros… nos divertimos mucho contigo pues nos dejas jugar y guindarnos de ti… nos hace muy felices todo eso que hacemos contigo. Hoy no vamos a montarnos encima de ti para que puedas comer tranquila este premio".
 
Yo estaba sosteniendo el cuñete y feliz ante tanta belleza.
 
La segunda vez que terminamos el abono fue mejor, les dije:
 
“Hoy de nuevo vamos a bendecir a la Madre Tierra con nuestro abono pero lo vamos a hacer diferente: vamos a salir al patio y hacer un círculo”.
 
Estando ya los niños en círculo, coloqué nuestro abono en el centro y les dije:
 
"Ustedes saben que la palma de la mano es curativa, supongo que alguna vez han escuchado que sanan... bueno, eso es porque absorben y dan mucha energía. Estiremos nuestros brazos y pongamos las palmas hacia arriba para captar la energía... luego pongamos las palmas de las manos hacia el abono y vamos a enviarle nuestras buenas energías... ahora cierren los ojos y ubiquen cuál es la planta de la escuela a la que le quieren regalar su abono hoy... ahora yo pasaré con el cuñete y cada quien tomará con sus manos una porción del abono y lo llevará a la planta con la conciencia que le están entregando su energía, luego se lavan las manos y los espero en el salón".
 
No se conformaron con hacerlo una sola vez, sino que fueron a buscar abono una y otra vez hasta cuando se acabó... al llegar al salón les dije:
 
 "Ahora dibujen su experiencia, no tanto lo que vieron sino lo que sintieron, póngale un título a su dibujo, pueden escribir un poema o un cuento o lo que sintieron... El resultado fue  genial, siento que al asumir el final del proceso estuve trabajando la parte espiritual de la experiencia... estoy feliz de haber conectado a los niños, totalmente urbanos, con la naturaleza... esa de la que todas y todos somos parte.
 
Todo esto es una experiencia en pleno desarrollo, una experiencia que se va construyendo día a día...
 
            
 

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