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Última actualización: 15/06/2009

SALUD DE LOS ECOSISTEMAS

Criterios para políticas públicas locales

Oportunidad y desafío para los trabajadores de la salud 

Julio Monsalvo
 
 “Consolidar políticas destinadas al cuidado de nuestros ecosistemas…” es una de las propuestas del XXI Congreso Nacional de Medicina General y del Equipo de Salud, realizado en noviembre de 2006, en Potrero de los Funes, San Luis.
De esta manera se asume la salud del ecosistema como “un asunto nuestro”, un asunto a tener en cuenta tanto en nuestro trabajo como en nuestra propia vida personal.
El ecosistema Planeta Tierra expresa síntomas por los daños que está sufriendo a causa de los traumatismos que le provoca la actividad del modelo capitalista.
La explotación y exclusión, características inherentes al capitalismo, se manifiestan con una creciente agresividad en las últimas décadas, a punto tal que está provocando una acelerada desaparición de especies vivas.
Este solo dato sería más que suficiente para alertarnos y generar un urgente cambio de rumbo, ya que la pérdida de la biodiversidad pone en riesgo la continuidad de la vida de la misma especie humana.
 
Nos dice el biólogo Niles Elredge:
 
Tendrá que pasar mucho tiempo después que hayamos corregido nuestra conducta (o de que nos hayamos extinguido) para que la evolución reemplace a las especies desaparecidas y reconstruya los ecosistemas perdidos o severamente dañados”    (“La Vida en la cuerda floja”, Tusquets, Barcelona, 2001)
 
Estas “noticias globales” no pueden ser ignoradas por los trabajadores de la salud. Noticias que lejos de paralizarnos deben infundir energías para protagonizar la revolución, que ya está en marcha, para que la vida continúe, y que continúe de manera saludable, solidaria y sustentable. Una revolución que se está desarrollando en la cotidianeidad de los ámbitos locales. Los pocos somos muchos y somos muchos los que estamos haciendo cosas diferentes para otro mundo posible
Corremos el riesgo que al dimensionar la magnitud de las problemáticas que llevan a esta enfermedad planetaria, sintamos que las soluciones están lejos de nosotros y que cunda una sensación de impotencia.
Sin embargo el ecosistema Planeta Tierra está conformado por millones de ecosistemas locales. Y es en este ámbito en el cual podemos y debemos trabajar de inmediato aportando a las políticas públicas, sin perder de vista la globalidad.
El pueblo de Gualeguaychú lleva adelante una constante movilización oponiéndose a la instalación de una fábrica pastera en Fray Bentos, al mismo frente de su ciudad, Río Uruguay de por medio.
El pueblo de Esquel se puso de pie y logró llevar adelante un plesbicito que logró frenar una explotación minera altamente contaminante.
En el 96 el pueblo de Misiones dio un rotundo “No” a la construcción de la represa de Corpus.
En barrios de diversas ciudades, en pequeños pueblos y parajes, las y los vecinos se reúnen, cuestionan, se movilizan ante la evidencia de la contaminación generada por industrias (incluidas las papeleras en nuestro país); por el respirar y el estar en contacto con agrotóxicos; por el tránsito en las cercanías de escuelas y por muchos otras circunstancias del entorno que se perciben riesgosas para la salud
Todas estas movilizaciones populares tienen como característica la defensa del ambiente.
Bienvenidas sean las políticas que apunten a la defensa de la vida. Como ciudadanos en general y trabajadores de la salud en particular, somos responsables de asumir el contralor del cumplimiento de las mismas.
.No podemos dejar de percibir que el protagonismo popular, que se está viviendo aquí y en el mundo, también genera políticas. 
Como trabajadores de la salud, miembros de la comunidad local, tenemos pues una responsabilidad añadida, la de ser partícipes en la generación de políticas desde los espacios geodemográficos y temporales de nuestra cotidianeidad.
La Iª Asamblea Mundial de Salud de los Pueblos (Bangladesh, 2000) aprobó la Carta fundacional del Movimiento Mundial de Salud de los Pueblos, en donde se expresa la “visión” del mundo que queremos: un mundo basado en la paz, la equidad y el desarrollo ecológicamente sustentable.
Con esta visión como norte en nuestro sentir, pensar y hacer, se propone la “salud de los ecosistemas” como un pensamiento articulador intersectorial y generador de políticas públicas.
Se destaca que se trata de “salud de los ecosistemas”, y no “salud y ecosistemas”, ya que este pensar se genera desde el sentir que los seres humanos somos Naturaleza.
La propuesta del Congreso de Medicina General no se queda con la formulación del propósito de “consolidar políticas”. Nos da también la estrategia, nos dice el cómo hacerlo: “…rescatando valores y saberes de nuestras comunidades nativas”.
Este “sentirse parte-de la Naturaleza” es sabiduría que encontramos en los Pueblos Originarios de todo el mundo. Personalmente, es la mejor lección de vida que he recibido de los Pueblos Originarios de esta hermosa Formosa y de todo este Norte nuestro en donde estoy radicado de hace más de 30 años.
Es muy esperanzador que los científicos que se hallan en la frontera de la ciencia descubran este mismo sentir. La física cuántica, la teoría de los sistemas dinámicos, la autoorganización de los seres vivos, la teoría Gaia y otros conceptos fundamentales, llevan a afirmar que “somos una hebra más en la trama de la vida” como diría el físico Fritjof Capra
Recuperar este sentido de pertenencia a la Vida nos genera otra ética que nos lleva a construir otras relaciones sociales y políticas. Nos lleva a asumir otras pautas de producción y de consumo. 
También nos hace visualizar una nueva “Salud Pública”. Una Salud Pública que asuma a la población humana como un componente más del ecosistema local.  Una Salud Pública que comprenda y entienda que todo lo que le ocurre a uno de los componentes del ecosistema local, le ocurre a todos. Una Salud Pública ocupada en la salud del ecosistema local en su totalidad.
Estamos en un año electoral. Una oportunidad para estar presentes y aportar en la discusión de los temas que hace a los ámbitos locales, llámese barrio, comuna, pueblo, paraje, área programática, etc.
“¿Aporta a la salud o a la no-salud el ecosistema local este emprendimiento o actividad que se planifica?”, es la pregunta que proponemos se formule previo a la toma de decisiones personales, familiares, comunitarias e institucionales. Sería el criterio que nos daría las pautas para definir los cursos de acción de nuestras intervenciones. 
La salud del ecosistema local incluye la salud de todos y cada uno de sus componentes: suelo, aire, agua, flora, fauna y por supuesto la salud de la población humana comprendiendo la salud de sus relaciones.

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