Cuentos » Complementar y Edades - Carolina Cazaux

Última actualización: 28/04/2009
Carolina Cazaux
 
-El árbol no tapa el bosque, dijo Mauro. ¡Cómo un simple y estrecho árbol podría tapar algo que es más grande que él!
- Lo que pasa- le dijo a Naiquén, su amiga- es que vos no sabés mirar. Si supieras, verías el árbol y también el bosque.
-Y bueno, nene, dijo Naiquén, ¡yo nunca vi un bosque! Pero el otro día mi mamá le dijo a mi papá que él sólo veía el árbol que tapaba el bosque.
-Es que los grandes dicen esas cosas, dijo Mauro.  Mi papá siempre le dice a mi mamá que ella ve el vaso medio vacío en vez de verlo medio lleno. ¡¿Quién entiende eso?! ¡Si está medio lleno y medio vacío a la vez!
-¿Viste que todo hablan de ver?, dijo Naiquén. “ A caballo regalado no se le miran los dientes”… jajaja!!
-¡Es cierto!, dijo Mauro. Jajaja!! Siempre hablan de los ojos.
- ¿Cómo es la de las vacas?, dijo Naiquén.
-Vacas no, ganado.
-¡Eso! ¿Por qué será que a las vacas se les dice ganado? ¿Será porque ganan algo?
-Y sí, debe ser que cada vaca es un ganado de plata…
-Bueno, dijo Naiquén, ¿cómo era esa del ganado?
-Que engordan con los ojos del dueño, dijo Mauro. No me acuerdo bien, pero algo así era. ¿Vos conocés el chiste del plomo y las plumas?, dijo Mauro.
-No, ¿cómo es?
-¿Qué pesa más?, dijo Mauro, ¿un kilo de plomo o un kilo de plumas?
-¡Qué estupidez! ¡Un kilo de plomo!, dijo Naiquén.
-¡Ah! ¡Jajaja!, dijo Mauro. ¡Pesan lo mismo! ¡Si es un kilo!
-¡¿Y qué tiene que ver, nene?! ¡Si el plomo es re duro!, dijo Naiquén.
-Sí, dijo Mauro, ¡ya sé! Pero un kilo de plumas pesa un kilo, agregó Mauro.
-Eso si tenés balanza, dijo Naiquén. Si no tenés balanza, ¡¿cómo te das cuenta?!
-Y… dijo Mauro, agarrás un pedacito de plomo en una mano y trillones de plumas en la otra hasta que pesen lo mismo.
-Y sí, dijo Naiquén, ¡¿pero cómo vas a saber cuándo es un kilo?! Además, agregó, ¡no podés agarrar trillones de plumas con una mano, nene!
-Bueno, dijo Mauro, las metés en una bolsa y agarrás la bolsa y la vas llenando de plumas. Cuando pesa igual que el plomo, ¡tenés un kilo!
-¿Y cómo sabés que el plomo pesa un kilo?, dijo Naiquén, ¡si no tenés balanza!
-¿Qué?, dijo Mauro, ¿nunca fuiste a comprar un kilo de pan?
-Sí, dijo Naiquén, ¿y con eso, qué?
-Y… agarrás un poco de plomo que pese igual que el pan, dijo Mauro.
-Sí, nene, dijo Naiquén, ¡pero el pan lo pesan en la balanza de la panadería! ¡Yo te digo si nunca tuvieras balanza! ¿¡Cómo sabés cuánto es un kilo!?
-¡Uy, nena! ¡Era un chiste! ¡¿Tanto lío por un chiste?!, dijo Mauro.
-¡Jajaja! Claro, dijo Naiquén, y como te salió mal, te enojás..
-¡No me enojo!, dijo Mauro. Sólo era para que te rías..
-Ya me reí con tus caras, dijo Naiquén. No me viste porque pensabas en el plomo y las plumas.
-Sí que vi cuando te reías, dijo Mauro. Se te hacen pocitos en la cara.
-Y a vos se te arruga la frente cuando te enojás, dijo Naiquén.
-¿En serio?, preguntó Mauro. ¡Jaja!
-¡Jajaja!, dijo Naiquén. ¡Dale, juguemos a algo!
-¿Y a qué?, dijo Mauro. No se me ocurre…
-Mirá, dijo Naiquén, ¡ya sé qué puede ser! Si jugamos a que…  

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