Cartas que salen del cuerpo » #16 - Nunca más un siglo XX (24/11/07)

Última actualización: 21/06/2009

Jugando con la fantasía escribimos esta Carta fechada en Octubre del año 2492.

 
“Nunca más un siglo XX” se titula la Declaración de la Asamblea Mundial de Filósofos, que resolvió denominar al siglo XX, “Siglo de oro de la estupidez humana”. Asamblea que se realiza al cumplirse 1000 años de la invasión europea a nuestra Abya Yala.
“No perder la memoria”, nos dicen los filósofos del mundo. Aunque duela y nos de vergüenza como seres pertenecientes a la especie humana, es necesario recordar ese siglo XX, cuando llegó a la cima la locura de la cultura que puso en riesgo nuestra propia supervivencia.      
Es muy difícil describir ese siglo XX ya que  más de una vez debemos acudir al diccionario para entender el significado de palabras tales como guerras, ejército, armas, dinero, capitalismo, hospitales, antibióticos, ciudades, fronteras, aduanas, cuarteles, policía, cárceles  y muchas otras que hoy nos suenan tan extrañas.
Es casi imposible imaginar cómo era ese mundo del siglo XX con tanta capacidad destructiva y autodestructiva.
El año 1492 marcó el inicio de la soberbia expansión por el mundo de una cultura que impuso un modelo civilizatorio alienado y alienante, con un sistema socioeconómico que se conoció como “capitalismo”: acumulación de riquezas y poder por unos pocos explotando al resto.
Las consecuencias fueron atroces.      
La mayor parte de la humanidad vivía en espacios territoriales reducidos, que llamaban “ciudades”, en donde se hacinaban millones de personas.
Contaminación increíble, millones de vehículos con motores alimentados con derivados del petróleo generando gases productores del calentamiento global de esa época.
Violencia social, marginación y pobreza ¿Cómo ha sido posible tanta locura?
Hoy nos cuesta entender cómo se podía vivir poniendo un precio a todo en valor de moneda, ya que el dinero fue abolido hace ya cuatro siglos, al constituirse las Repúblicas Unidas de la Humanidad, al tomarse conciencia que fue un instrumento que generó individualismo, codicia, ambición.
Lejos de ser un medio que facilitara los intercambios, el dinero se convirtió en uno de los factores principales que ocasionaron innumerables guerras. Guerras que en el siglo XX se llevaron a cabo con armas cada vez más sofisticadas y destructoras, como las atómicas, las químicas y las biológicas
Se sabe que a mediados de ese siglo se arrojaron dos bombas atómicas, con diferencia de días, sobre dos ciudades muy pobladas en la Isla de Japón, ocasionando instantáneamente la muerte de centenares de miles de personas. ¿Cómo ha sido posible tanta locura?
Grupos asaltaban el poder de países e instituciones con procedimientos mafiosos. Además existía una discriminación cruel a los pobres, a los diferentes, a las culturas distintas.
Se sabe de exterminios masivos sin distinción de edades por el sólo hecho de pertenecer a un pueblo, raza o cultura diferente, se levantaban muros para impedir el paso de las personas e incluso aislar a pueblos enteros ¿Cómo ha sido posible tanta locura?
El aire y el agua fueron cada vez más envenenados, se extraía petróleo de las entrañas del suelo, se hería a nuestra Madre Tierra en búsquedas de metales con criminal voracidad lucrativa, utilizando sustancias venenosas en lo que llamaban “industria minera”, se usaban gases destructores de la capa de ozono, se arrasaba con bosques, los suelos se erosionaban, se llegó a provocar un calentamiento global del Planeta ocasionando derretimiento de los polos, elevación del nivel de los mares, desaparición de las entonces ciudades costeras y países enteros, millones de vidas humanas se perdieron, contaminación con seres vivos transgénicos, clonaciones, pérdida acelerada de la biodiversidad y mucho más.
¿Cómo ha sido posible tanta locura?
La invasión europea a nuestra Abya Yala marcó el inicio de ese período histórico de una locura autodestructiva. Se trata del período de la Historia que por ese entonces fue llamado “Era Moderna”, a la cual hoy conocemos con su nombre más adecuado que es el de la “Era Antibiótica”, es decir, de la “Era contra la Vida”.
A 1000 años de ese nefasto suceso se han intensificado investigaciones por parte de nuestros sabios, quienes han recuperado el amor al saber, la Filosofía, en contraposición de la Modernidad que separó la ciencia de la ética, la justicia, el arte y los valores.
Ciencia que fragmentó el conocimiento en disciplinas y justificó la dominación de “los que saben” sobre “los que no saben“. Felizmente ahora, la ciencia se ha superado, desarrollando la transdisciplinariedad, es decir, el retorno a la visión holística y sistémica de la realidad. Ya en ese mismo siglo XX un reducido grupo de esclarecidos visualizaban este concepto.   
Recientemente se han producido dos hallazgos muy reveladores en la Argentina, sobre ese siglo. En archivos de un diario de Buenos Aires llamado Página 12 del año 1999, un responsable de políticas científicas declara que “es una característica de la ciencia moderna la disposición de una lógica de medios y fines que conduce a la compresión de la naturaleza a través del dominio de la naturaleza”
En tanto que en un video producido en la Provincia de Misiones por esa misma época, mujeres campesinas expresan y reafirman su respeto a toda forma de vida, y exponentes guaraníes nos recuerdan que todo tiene alma y espíritu.
Estos dos hallazgos aportan a la comprensión de ese período de la historia en el que coexistieron dos tendencias sobre la manera de entender la Vida.
Predominó la idea de que el ser humano estaba separado de la Naturaleza, lo que hizo que se comportara como si fuera “dueño” de ella y que la tratara como un recurso carente de vida propia. ¿Cómo ha sido posible tanta locura?
Podemos entender que a pesar de esta realidad, los Pueblos Originarios y mujeres campesinas, a través de la tradición oral, nunca perdieron el respeto y el sentimiento de pertenencia a todo lo Creado, la conciencia de ser parte de la Naturaleza.
A estas comunidades de mujeres campesinas y a los Pueblos Originarios, les debemos hoy la transformación de nuestro paradigma cultural, a través de la recreación de los ecosistemas locales, lo que ha significado la recuperación de la biodiversidad y posibilitado la sobrevivencia de nuestra especie.
A ellos nuestra gratitud por poder hoy disfrutar de este Otro Mundo de las Repúblicas Unidas de la Humanidad, con la Cultura Universal con valores que parte de su Paradigma Biocéntrico, solidario y cooperativo con toda forma de vida.
Repúblicas Unidas en donde las comunidades se desarrollan a escala humana en ecosistemas saludables, disfrutando del aire puro y del agua limpia, con alimentos saludables para todas y todos, albergue cálido, en donde las relaciones personales y de pueblos generan y llevan a cabo políticas signadas por el amor, espacios de arte creativo como premisa de todo trabajo y en continuo aprendizaje en saberes y haceres por la Vida.
Ya en aquellos tiempos se hablaba de las “A” de la Esperanza para vivir con Alegremia, con alegría circulando por nuestra sangre.
Semillas que se esparcieron en diversos escenarios, que germinaron, florecieron y se multiplicaron en la Era de la Alegremia contemporánea.
Este Otro Mundo donde florece una “vida saludable para todas y todos”, donde se respeta, y se aprecia y se celebra “toda vida y diversidad; un mundo que permite el florecimiento de los talentos y las habilidades… en el cual las voces de los pueblos guían las decisiones” tal como se soñó en la I Asamblea Mundial de Salud de los Pueblos en el 2000, en Savar, Bangladesh.
En esa Bangladesh por entonces empobrecida, víctima de inundaciones y otros desastres provocados por el antropocentrismo, hoy manifestando su música y sus danzas en las verdes islas del Delta del Ganghes, con azules cristalinas aguas.
Disfrutando de este Otro Mundo que se lo soñaba “Posible y en Construcción” en los Foros Sociales Mundiales en los albores del siglo XXI
Los primeros foros se llevaron a cabo en Brasil, todo un símbolo, ya que el Brasil de hoy juntamente con la Argentina, fueron los primeros en sembrar su territorio con escuelas agroecológicas formando generaciones amantes de la Vida,
Gracias a ello, Brasil y Argentina nos ofrecen el hermoso paraíso de la agroecología que marca pautas en todo el mundo, cuando en aquellos tiempos era desolador el panorama de desmontes para el monocultivo de soja transgénica, alimentando fábricas productores de biodiesel   Una vez más nos preguntamos ¿cómo ha sido posible tamaña locura? Se empleaban alimentos para elaborar combustibles para vehículos contaminantes… ¡sembrando más hambre y más muerte!
En esta invitación que nos hacen los sabios de “no perder la memoria”, es oportuno recordar la visión y el ingenio de esclarecidos estadistas y científicos, que en la hermosa Isla de Cuba, por esos tiempos amenazada y bloqueada por más de cincuenta años por la perversidad del imperio de turno, desarrolló la energía solar que hoy disfrutamos en todas nuestras actividades creativas. Este país tuvo la grandeza, la valentía y el ingenio, de  ser solidario con todo el mundo, enviando médicos y educadores a otros países, y abriendo universidades gratuitas en su pequeño territorio para ofrecer enseñanza a jóvenes pobres de países de habla hispana.
Este recordar al cual nos indujeron los sabios, nos hace tomar conciencia de algo que siempre es vigente: los soñares y los ensoñares son los que mueven la Historia.
Soñar siempre es lo que nos lleva a volar en alas de Vida.
Va fraterno abrazo celebrando la Vida de este Otro Mundo Posible que hoy disfrutamos.
 
¡Hasta la Victoria de la Vida Siempre!
Julio

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