Sentipensares » Cárceles Modernas, Alejandra Blanco

Última actualización: 22/07/2009

 

Cárceles Modernas
 
¿Quiénes son los carceleros y quienes los cautivos?
Todos somos carceleros y todos somos presos.
Por un lado las personas que llegan a la vejez, que generalmente lo hacen acompañado de alguna “anomalía” (quedarse ciegos, no poder caminar, no controlar su esfínteres, etc.) ya no sirven, entonces las llevan a unas cárceles modernas que llevan el nombre de “Geriátricos”.
Lugar este donde tienen un horario para comer, la comida que esta establecida en el cronograma semanal y no la que le gusta al anciano, un horario para tomar el te, un horario para acostarse, un régimen de visitas de sus parientes, aquellos que tienen la suerte que los visiten.
Lugar que cuenta con personal “capacitado” para mantener al anciano siempre en su lugar( sentado en la silla) y evitar que estos creen disturbios (tocar algún instrumento o cantar).
Lugar en el que se pierde la libertad y se olvida el derecho a reclamarla.
En estas cárceles, como no podía ser de otra manera, prevalece la seguridad, todas las puertas de salida al patio o a la calle están con llaves y el personal que trabaja allí, lleva las llaves en sus bolsillos.
Dicho personal tiene muy poco contacto físico con los presos, porque no es saludable involucrarse con el otro; pero hay que reconocer que a la hora del entretenimiento son creativos y generosos: “Un televisor, en la mitad de la sala”.
Y así transcurren sus días estos presos, esperando la muerte, porque no hay ninguna posibilidad de recuperar la libertad; porque la sociedad los encarcelo y tiro la llave por cometer el peor de los delitos: “Envejecer”.
Pero por otro lado están los presos que están afuera y no saben que lo están.
¿Están libres aquellos que viven en una sociedad obligados a salvarse el que puede?
¿Están libres aquellos que corren permanentemente a “Borrarse las arrugas”, a quitarse años con el bisturí porque tienen pánico a envejecer?
¿Están libres aquellos que identifican el desarrollo humano con el crecer económico?
¿Están libres aquellos que visten las mismas ropas, comen las mismas hamburguesas, tienen el mismo color de cabello?
¿Están libres aquellos que viven en un barrio cerrado con casas iguales, protegidos por un muro que no les permite ver del otro lado y  por cámaras de TV que les roba intimidad?
¿Están libres aquellos que depositan a sus viejos en los geriátricos porque no tienen tiempo para acompañarlos en esta etapa de sus vidas, porque tienen que trabajar más horas para mantener su estilo de vida?
Los cautivos del miedo, no saben que están presos.
Me pregunto de curiosa, ¿Estos hijos que hoy depositan en las cárceles modernas a sus padres, se olvidan que tienen hijos, y que están “Aprendiendo” de ellos?
Pero a pesar de todo, vida, yo te tengo fe, y tengo ganas de seguir soñando. 
 
  Alejandra Blanco
Nota: Escrito inspirado por las vivencias de la autora visitando un establecimiento geriátrico, 2008
 

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