Crónicas de Eventos » Desde la Tierra de los Sin Tierra, 2° Encuentro de Agroecologistas, Estado de Paraná, Brasil, Nov/2010, Cecilia Campos

Última actualización: 25/11/2010

 

Desde la Tierra de los Sin Tierra
 
Este sitio recuperado por los que luchan. Como decía nuestro querido Alfredo Zitarroza, “la tierra es de quien la trabaja, creo que los que hicieron tantas cosas deben ser dueños de todas las cosas, y los que hacen el pan deben comer…”
Fue acá, en este territorio de resistencia, de lucha pero también de nuevos amaneceres, donde se formo la Escuela Latinoamericana de Agroecología hace ya 4 años, un lugar de formación para compañeros y compañeras de nuestra América latina.
         En este lugar de encuentros el día 11 y 12 de noviembre tuvo lugar el II Encuentro de Agroecologistas.
La noche anterior dormimos en la Escuela, y tempranito sonó la campana, nos levantamos a tomar el café da manha y comenzaron a llegar las delegaciones de campesinos y campesinas de la región.
Luego nos juntamos a compartir la mística, una buena costumbre de los compañeros del MST, apostando siempre a la valorización de la cultura y las diferentes formas de expresión, entonces con una teatralizacion pudimos observar un mapa viviente del Estado de Paraná, Brasil, que orgullosamente ya tiene 24 municipios que trabajan Agroecología.
        La Agroecología se trata de una práctica que propone, primero la utilización de la tierra para alimentos, antes que para negocios, y luego que los mismos sean generados sin venenos, sin agrotóxicos, respetando las semillas nativas, garantizando la salud tanto de quienes los consumimos, como del ecosistema donde ellos crecen.
Por lo tanto también es una forma de vincularnos con la naturaleza, una alternativa de comer y estar sanos, de relacionarnos con los vecinos, con la comunidad; una manera de compartir de intercambiar; también un proyecto político en donde se dice basta al mercantilismo, al consumismo, al individualismo y a todos esos ismos que nos fueron metiendo de pequeños y que no elegimos, y donde si propongamos una cosmovivencia, un estar en contacto con la naturaleza, respetando sus ciclos, aprendiendo de ella, desaprendiendo ese modelo antropocéntrico que nos hicieron creer, y descubriendo que somos muchos los que vivimos acá, y todos y todas tenemos los mismos derechos a un buen vivir en armonía.
Entonces se trata de buscar en nuestros conocimientos ancestrales, de rescatar las semillas nativas, las viejas y queridas prácticas de cooperativismo, de solidaridad, de ser en colectivo como nos gusta decirle.
Es el segundo encuentro, cada vez mas organizados, con más expectativas y con más experiencias para contar y compartir.
         Comienza a sonar la música en vivo, todas y todos de pie, bailando y cantando, porque hay algo que nunca puede faltar en encuentros como este y es la ALEGRIA (nuestros valores de alegremia estaban por las nubes) hasta el sol se animo a salir y acompañarnos en esta fiesta. Entonces un compañero nos pregunta: ¿vamos a morir o resistir? Y ahí, los 300 presentes, al unísono y sin dudarlo contestamos: RESISTIR!!! Y de esta forma dimos inicio al encuentro.
         Comenzamos con los talleres prácticos donde se podía participar aprendiendo de las diferentes experiencias de cada asentamiento, las alternativas eran:
                  Colores de la tierra (pinturas naturales)
                  Fitoterapia y homeopatía para ganado
 Artesanía en bambú
         Carneirinho hidráulico (bomba hidráulica)
         Refrigerantes naturales
                  Seguridad alimentaria
                  Monitoreo de la contaminación del maíz transgénico
Al término de los talleres llego el momento de sentarnos a discutir sobre dos temas ejes que tenemos que tener claros para ser agroecologistas:
Derechos colectivos y derechos de los agricultores y agricultoras al libre uso de la biodiversidad y seguridad alimentaria.
 En el debate de derechos donde estuve participando, pudimos hablar sobre la criminalización de las semillas nativas, sobre como las multinacionales se apropian con esa impunidad de un patrimonio de la humanidad, como si las semillas fuesen una mercadería, y pudieran venir a patentarlas y vendérnoslas, además imponiendo un régimen de penalización por el uso ilegal de nuestras semillas de siempre…la dicotomía de las multinacionales que utilizan nuestras tecnologías, esas con las que fuimos mejorando durante cientos de años las tierras, las semillas, las practicas, esos conocimientos con los que fuimos armoniosamente trabajando nuestro vinculo con la naturaleza, y al apropiarse hacen un uso errado de esos conocimientos, lo industrializan, se adueñan de la tierras y subestiman nuestras practicas.
         Mas tarde compartimos una noche cultural, porque revalorizar la cultura es también una practica agroecológica. Entonces las distintas delegaciones iban compartiendo poesías, danzas, música y mucho ritmo, risas y baile.
El sábado temprano comienza otro día lleno de compartires, como primera actividad estudiamos el mapeamiento agroecológico que con mucho trabajo finalizaron los compañeros y nos lo presentaron contándonos la experiencia de cómo fue la realización del mismo.
         En el debate final pudimos reflexionar sobre la coyuntura actual, donde el panorama a pesar de tener varios focos de trabajo cada vez mas comprometidos con la Agroecología, con la defensa de nuestros derechos, no es muy alentador, ya que Paraná es el Estado de Brasil má
s vinculado con el agronegocio, donde los transgénicos van contaminando nuestras mesas y nuestras tierras, donde Monsanto tiene compradas el 70% de las empresas de semillas del país, donde hay mas casos de enfermedades y donde se respiran las secuelas de esta agroguerra… las historias de los pequeños agricultores que antes cosechaban alimentos y hoy no consiguen hacer crecer nada, las repercusiones en las pequeñas economías locales, en la salud mental, en el ecosistema…
“…esta es nuestra realidad, la realidad de los agricultores ecologistas, este es nuestro desafío y aquí planteamos nuestro compromiso. Somos muchos que compartimos estas realidades, es por eso que tenemos que juntarnos, ayudarnos, asumir esta causa y hacer un proyecto con continuidad. Así, los sueños de los ecologistas, dejaran de ser solo sueños, y se transformarán en una propuesta real de lucha y trabajo…”
 
Cecilia Campos
 

 

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