Salud de los Ecosistemas » 15. Necesidades Humanas

Última actualización: 18/06/2009

SALUD DE LOS ECOSISTEMAS

Nota XV

NECESIDADES HUMANAS

          La Salud de los Ecosistemas comprende la salud de las relaciones de los seres humanos entre sí y con los demás seres de la Naturaleza.
          Es indispensable que las necesidades humanas se satisfagan de manera saludable.
          Max Neef, prestigioso economista chileno, Premio Nóbel Alternativo, a quien hacíamos referencia en la nota anterior, aporta importantes reflexiones al respecto, específicamente en su libro “Desarrollo a Escala Humana” (Redes Amigos de la Tierra Uruguay y Nordan- Comunidad, Montevideo 1993)
          Nos hace ver con claridad que las necesidades no son infinitas, como generalmente se afirma.
          Las necesidades son finitas, pocas y esencialmente son las mismas en todas las culturas y en todos los períodos de la historia.
          Lo que varía son los “satisfactores”, es decir los medios por los cuales se resuelven las necesidades.    No deben confundirse los satisfactores con las necesidades propiamente dichas.
          Clasifica las necesidades en existenciales y de valores. Las existenciales son: Ser, Tener, Hacer y Estar; en tanto las de valores son: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad.
          Para que una necesidad de valor sea satisfecha saludablemente requiere que sean cubiertas las necesidades existenciales.
          Para la necesidad de protección, por ejemplo, se requieren actitudes solidarias, legislaciones sobre los derechos, actuar cooperativamente y contar con una morada. Estos satisfactores atienden a las necesidades del ser, tener, hacer y estar, respectivamente.
          Es necesario tener en cuenta cómo actúan los satisfactores. Los mismos pueden ser pseudos satisfactores, destructores, inhibidores y también sinérgicos.
          Pseudos satisfactores son, por ejemplo, la medicina hegemónica mecanicista que da una falsa sensación de protección, y las modas que proporcionan una falsa satisfacción de identidad.
          Un satisfactor destructor es el armamentismo, ya que se lo convoca para atender la necesidad de protección, y viola las necesidades de participación, afecto y libertad.
          El paternalismo es un satisfactor inhibidor, ya que al pretender satisfacer la necesidad de protección, imposibilita la participación, la libertad, la identidad y el entendimiento.
          La lactancia materna nos ejemplifica un satisfactor sinérgico, es decir que satisface varias necesidades a la vez. Satisface la necesidad de subsistencia al mismo tiempo que las de afecto, identidad y protección.
          Esta visión de uno de los más prestigiosos economistas del mundo tiene una gran similitud con la sabiduría popular que identifica como “verdaderas necesidades básicas” a las “A” de la Esperanza: Aire, Agua, Alimento, Albergue, Amor, Arte y Aprendizaje, para vivir con la alegría circulando por la sangre, con Alegremia, indicador de salud de los ecosistemas.
Nuestra sociedad occidental enceguecida por el consumismo, ha confundido y dejado de ver sus verdaderas necesidades, inventando satisfactores a favor del capitalismo. La salud de los ecosistemas es una invitación a recuperar la capacidad de sentirnos, y de saber lo que nuestro cuerpo requiere, es decir, los satisfactores consecuentes con nuestra pertenencia a la vida.
         
Próxima nota: Pedagogía de la Esperanza
Julio Monsalvo
 

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