Poemas » Los que soy y lo que me habita - Marcos MonsalvoÚltima actualización: 12/03/2011
Los que soy y lo que me habita
Allí estuve y ya no estoy,
soy forma de todas las formas que me habitan…
Los deseos primeros fueron música y libertad.
Un sol rubio me trajo el Zonda con todo su calor andino,
risa luz de mis días, ausencia constante que amputa y duele.
Pero siempre está la música,
ahora aliento que silba agudo,
vibra escenarios y mueve hojas en el campo.
Surrealista imagen:
esperanza hecha orquesta, suena rural en sus notas.
Allí estuve y ya no estoy…
habito nada y todo me habita, la nostalgia me da formas,
me moldea a imagen de esos sitios donde estamos yo desintegrado.
Entonces no reconozco mi forma,
me habla en guaraní a veces…
me enamoro de ella y me susurra guaranias cerquita del oído,
pero de repente no está más,
yo no estoy más.
Soy forma de todas las formas que me habitan,
yo no soy sino lugares y mujeres, frutas y una plaza de palomas.
Una catedral inmensa,
religión invertida donde los nadies son obispos;
él hizo su casa en la copa, cerca del cielo,
donde no lo desplaza ningún Santo ni lo vela la ciudad-caridad-olvido.
Entonces él es Danielito, es Emilio y es el Topo,
recién me doy cuenta,
él soy yo.
Hipócrita de mí que hablo de yo cuando soy ellos,
que por más que me lo repita me niego tanta crudeza…
no existo,
no habito,
no soy ni estoy,
no tengo padres pues soy mis padres.
¿Quién escribe entonces?
¿Quién camina y quien sopla esas notas a veces?
Pues no lo sé,
más nunca sabré lo que no es dado a saber,
el misterio envuelve tanta dicha, y tanta pena…
pena de ausencias y distancias,
siempre yéndome,
perdón,
siempre yéndonos…
esto que no soy,
y estos hombres, paisajes y mujeres que sí soy,
creo...
siempre están partiendo.
Pero ingrato de nosotros yo
sino reconocemos tamañas dichas que nos habitan y nos atraviesan,
cuántas músicas y cuántas frutas,
amistades del mundo y del pueblo,
solamente aquí, totalmente allá…
nací para querernos,
amores que hincan hondo,
dichas en palabras,
en acordeones,
en espada libertaria como libertaria la guayaba que aquí y allá nos habita.
La niña que ríe mientras en su caballo vuela adonde no hay alambres.
Tres violines silvestres bajo una bandera que no a todos cobija,
nuestra bandera baila en el aire,
por esos montes no es tela ni es color,
sólo es sonido,
música de tierra y
árbol que en el calor se funden.
Tanto te extraño, tanto me extraño,
cuando digo vos digo yo,
tan sólo empecé a ser cuando por mí pasaste y con yo te quedaste…
Si pudiera subirme a esos dos barcos, a la vez,
y también claro,
tomarme al vuelo de esos pájaros,
o montarme al burro si su dueña me lo permite;
podría ir ya contigo,
conmigo,
con ustedes,
cruzar el río y en los labios besarte,
subir la montaña y escucharte,
acunarte como cuando naciste.
Nacimiento que es la cartografía más completa que me habita
Marcos Monsalvo
|
Destacados
Hemos recibido 1153871visitas Hay 14 visitantes en línea |
DreamCoders - Web Solutions
Diseño Web |